Lezcano “tomó el arma, me la puso en la cabeza”

Lezcano “tomó el arma, me la puso en la cabeza”
Ayer declararon dos sobrevivientes del Terrorismo de Estado, dos guardiacárceles y un amigo del Dr. Luis Aredez quien lo vio por última vez.

El TOF unánimemente rechazó el nuevo pedido de prisión “domiciliaria”, de la defensa de Antonio Vargas, que se encuentra alojado en el Servicio Penitenciario de Ezeiza.

Hoy ampliará su declaración el imputado Mariano Rafael Braga.

En esta audiencia de debate tras el testimonio de Mercedes Zalazar, denunció apremios ilegales y tortura a jóvenes en San Pedro, por drogas. El TOF resolvió enviar copias al fiscal general del Superior Tribunal de Justicia, también al fuero Federal. Así también la secretaria de Derechos Humanos de la Provincia solicitó que se remita copias de las actas de debate al Ministerio de Gobierno.

La primer testigo fue Gladys Artunduaga, fue detenida el 22 de mayo de 1975, mientras dictaba clases en la escuela “Gabriela Mistral” en Libertador, por orden del comisario Morales, de San Pedro. Relató que se había producido una causa en el Ingenio Ledesma. Tras ese caso se “armaron listas”, comentó. Artunduaga, es docente, afiliada a Adep y era alfabetizadora en un barrio, quedó en libertad en junio de 1982.

Durante su cautiverio fue llevada a La Mendieta, luego a la Capital, a la Central de Policía junto a otras mujeres: Murad, Cofler y Martina Chavez. Luego las llevaron al Buen Pastor y meses más tarde al Penal de Villa Gorriti, y luego a la Unidad Penal de Villa Devoto, en Buenos Aires.

Resaltó que la situación en Gorriti “era de horror”, dijo que las ventanas de las celdas estaban clavadas con madera. “Viví situaciones de constante pánico”. Vio ingresar a mujeres golpeadas, torturadas como Alicia Ramzoni, Dominga Scurta, Juana Torres, Marina Vilte. En el pabellón se presento el comisario Ernesto Jaig y se llevó a Torres.

En Gorrti vio a gendarmes y militares , era amenazada por Néstor Singh y los hermanos Ortíz. También vio a Eublogia Garnica, muy torturada que llegó con otras detenidas de Ledesma. Los Ortíz, hacían ostentación de Antonio Vargas que: “había llegado el terror de las madres, Braga se jactaba de las madres”. Braga y Jones Tamayo eran de mucha autoridad en el Penal.

En Gorriti las sacaban a las detenidas, antes del golpe de estado, y la llevaban a la Federal, donde eran interrogadas.

En octubre del 76 fueron trasladas, en un avión Hércules a Villa Devoto.

“Esperanza de justicia”

Antes de iniciar su declaración, dijo “este juicio es histórico, es el final y el comienzo. Pero hay una historia antes, con las luchas que comenzaron nuestras familias desde el momento en que fuimos detenidos. Esta lucha no ha sido fácil para nadie. Mis hijos son víctimas de esta situación. La Justicia ha sido muy lerda. Ahora tenemos la esperanza de que vamos a tener justicia. Espero que la justicia sea justicia y no me sienta defraudada”, expresó al TOF.

Fue detenida en mayo de 1975, por buscar a su novio Francisco Gallardo, decidió buscarlo en Ledesma en la Gendarmería y quedó detenida.

El comisario Lezcano la hizo pasar a un cuarto “tomó el arma me la puso en la cabeza, me pedía violentamente que hablara”. Ella preguntó por su novio y le contestó “de acá no salís más”. La entregó a unos gendarmes armados.

Luego fue trasladada con Gallardo, Juan Giménez a la Policía de San Pedro. Su novio le contó que lo habían torturado y sufrió simulacros de fusilamiento. Luego los trasladan a la Central, y de ahí al Buen Pastor y allí estuvo con Dora Weisz embarazada -después tuvo a su hija- y Soledad López. Recordó a Eva Garrido- desaparecida- y a Ninfa “éramos de la gloriosa JP”, dijo emocionada.

Al penal entraba Singh -murió-, “nos insultaba”, así también los hermanos Ortiz. Cuando se inicia el golpe de estado “ingresaron gente de Ledesma, Capital: Marina Vilte, Olga Demitropulos, Mirta Ibañez, Hilda Figueroa, Nelly Canchi y Eublogia Garnica, maltratadas.

“Un día entró un tipo a mi celda, levantó la voz, los soldados me apuntaron. No entendía lo que quería. Ese tipo era Braga, no me olvido nunca, tenía una cicatriz”.

Salió en libertad en marzo de 1980, libertad vigilada.

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