Levantan el paro de la línea 60

Los choferes de la línea 60 levantaron hoy la huelga que realizaban desde el martes por la reincorporación de cuatro despedidos, luego de una intervención personal del ministro de Trabajo, Carlos Tomada.

Los choferes de la línea 60 de colectivos levantaron hoy la huelga que realizaban desde el martes último en reclamo de la reincorporación de cuatro compañeros despedidos al acatar la conciliación obligatoria que desobedecían ante la intervención personal del ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, que los recibió en su cartera.

Los trabajadores, que también denunciaron una "flexibilización laboral" contra otros cien choferes del medio de transporte, aceptaron retrotraer la situación al momento anterior al conflicto -como lo establece la medida-, comenzaron a brindar un "servicio mínimo" de colectivos desde las 8 y prometieron su "normalización" para la 0 de mañana.

Los choferes acataron la conciliación obligatoria con la "esperanza" de que la empresa a cargo del servicio, MONSA, "también la cumpla y vuelva a tomar a los trabajadores" cesanteados, además de "dar marcha atrás con el cambio de tareas que afectó a cien" compañeros por "la flexibilización laboral" denunciada, advirtió el delegado Néstor Marcolín.

El integrante de la Comisión Gremial Interna (CGI), en diálogo con DyN tras el encuentro con el ministro, destacó que los conductores "renovaron la confianza en Tomada", pero advirtió que retomarán la medida de fuerza "ni bien pierda vigencia" la medida de la cartera laboral "si la compañía no accede" a las demandas de los choferes.

Por su parte, el ministerio de Trabajo anticipó en un comunicado que Tomada mantendrá un encuentro mañana con "los representantes de la parte empresaria y, el martes, volverá a reunirse con los delegados" para alcanzar un acuerdo que permita poner fin al conflicto.

El delegado Mario Andrés Molina, antes del encuentro con el funcionario, dijo a DyN que la huelga se había levantado por un "acuerdo informal" alcanzado anoche en la cabecera de Ingeniero Maschwitz entre la CGI, ejecutivos de Micro Omnibus Norte SA (MONSA) y miembros del ministerio de Trabajo.

Pero su colega Marcolín explicó luego que hubo una "confusión informativa porque se registró anoche mucho movimiento en esa cabecera", donde los choferes temían "ser reprimidos" por la Gendarmería y la Policía Bonaerense, a raíz de "unos datos" al respecto recibidos por la CGI, según detalló el delegado, que resultaron incorrectos.

Al respecto, agregó que luego de que "el peligro desapareciera" se realizaron asambleas en las que los trabajadores aprobaron acatar la conciliación obligatoria, dictada por la cartera laboral el miércoles por 15 días hábiles desde las 18.30 de ese día.

El cese de actividades había empezado a las 11.30 del martes, desde cuando fue reforzado con cortes en la calle colectora de la Panamericana, a la altura de Ingeniero Maschwitz, donde tiene una de sus cabeceras la línea 60, que traslada unos 250 mil pasajeros por día con 19 ramales que conectan el barrio porteño de Constitución con los partidos de Escobar y Tigre.

En la colectora de la Panamericana, los trabajadores y agentes de Gendarmería Nacional protagonizaron escenas de tensión por el frustrado intento de los choferes de subir a la autopista para bloquear el tránsito.

La protesta de los choferes incluyó obstrucciones vehiculares en torno a Plaza Constitución, en Capital, donde hubo situaciones similares ante efectivos de la Policía Federal que procuraban minimizar los efectos de los cortes de tránsito.

El conflicto entre los conductores de la línea 60 de colectivos y MONSA se enmarcó en una serie de enfrentamientos entre la CGI y la conducción de la empresa, que está a cargo de la compañía desde que pasó a formar parte del Grupo DOTA.

El primer conflicto se registró a principios de 2010, cuando los delegados denunciaron una incorrecta liquidación de haberes por el concepto de vacaciones.

MONSA se resistía a admitir la irregularidad, lo que derivó el huelgas, cortes de tránsito e incidentes entre choferes alineados con la CGI y presuntos nuevos conductores de la línea 60 con sintonía con la posición de la empresa, denunciados por los delegados como "una patota contratada por la compañía para amedrantar a los trabajadores".

Por su parte, MONSA achacó a la CGI la "generación de los conflictos con la intención de formar una cooperativa para quedarse con la empresa".

Esos conflictos incluyeron numerosas reuniones en el Ministerio de Trabajo de la Nación, donde se requirió la presencia de Carlos Tomada en uno de los encuentros para desactivar una huelga de extensión similar a la que finalizó hoy.

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