Un grupo de vecinos del centro santarroseño comenzó a levantar firmas este sábado, en la plaza San Martín, para presentar una nota en el municipio quejándose por los ruidos molestos.
Los vecinos citan que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera 50 decibeles como el límite superior deseable. “Somos blanco cada noche de personajes que hacen concursos de piadas, bocinazos y cortes de motor”, se quejan.
Este fenómeno se produce en toda la ciudad, pero especialmente, consideran, en las avenidas San Martín y Roca.
“Y no se trata de una eventual contravención de tránsito, el pernicioso y premeditado accionar de los desavenidos, prosigue en hacer sonar la maor cnatidad de alarmas de autos y es por ello que aceleran la máximo sus escapes libres al lado de cada vehículo estacionado, en una conducta desafiante y provocativa”, aseguran.
Las mayores perturbaciones se generan en los horarios nocturnos, describen.
Después de enumerar los problemas que generan los ruidos molestos en las personas, hacen un pedido formal para que se tomen los recaudos pertinentes para evitar los perjuicios en salvaguarda de la salud de los santarroseños.
“No es dificil imaginar el sufrimiento extremo de las personas que necesitan usar audífonos como medio de interacción con el medio que los rodea y que deben optar por quedar aisladas para que el ruido de los escapes no dañe aún más su delicado estado o tratar de escuchar dentro de sus limitaciones y quedar expuesto a mayores y más graves perjuicios. Resulta una crueldad y un crimen no intervenir para terminar con este flagelo que ocasio trastornos inclusive del orden neuro-psicológico, al estar expuestos a tremenda cantidad de decibeles”, agregan.
Y mencionan que “no es un dato menor que los agentes de tránsito no trabajan en el horario nocturno, dejando un amplísimo margen para la impunidad, donde las corridas y los cortes determinan quién y cuándo pueden descansar y dormir y quién no”.
“Lo que la ciudad de Santa Rosa padece en relación a estos nefastos personajes, es simple y sencillamente vandálido y extremadamente provocativo”, lamentan.
Como antecedente de control de ruidos, los vecinos recuerdan la medida ordenada por el municipio respecto al campanario de la Iglesia de Fátima uqe “irónicamente y de manera contrapuesta, entra en funcionamiento sólo en horario diurno”.
“¿Por qué no se toman efectivas y reales medidas contra el flagelo de los escapes libres modificados que no molesta a un sector de la ciudad sino a la sociedad toda?”, preguntan.
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