Es militante del Movimiento Evita, uno de los diputados nacionales más jóvenes, y un activo impulsor de acciones contra la violencia institucional y el gatillo fácil.
La oposición de derecha intenta, hace esbozos, ahora se empiezan a juntar el peronismo de derecha con la derecha no peronista, pero no creo que eso construya una terminalidad clara; ahí está De Narváez, un saltimbanqui, que viene de hacer una alianza con los radicales y ahora pide por favor sacarse una foto con un peronista. A todos ellos yo les pregunto: ¿cuál es su propuesta? ¿cuál es su política? Porque nunca las dicen, nunca las muestran. Y a la izquierda del gobierno no hay nada, el falso progresismo de la izquierda tradicional termina abrazándose con la Sociedad Rural. Yo creo que el FPV va a terminar aglutinando a la amplia mayoría del peronismo y a todos los movimientos que nos sumamos al proyecto nacional desde el 2003, más allá de cualquier discusión interna, que siempre la hubo y siempre la habrá en un movimiento tan amplio y tan grande.
¿Cuál es el objetivo central de los jóvenes diputados que llegaron en el 2011 al Congreso?
Nosotros dijimos que algo había que hacer en el Congreso para que deje de ser una máquina de impedir, y para que sea la quinta rueda del proyecto nacional, defendiendo las conquistas a partir de esa gran trinchera que cavamos el 23 de octubre donde la presidenta recibió 11 millones de votos, una trinchera enorme para mantener las políticas que caracterizan a esta gestión, y también para ampliarlas. No hay que olvidarse de YPF, que se recuperó con este Congreso. Nosotros soñamos una patria justa, mientras haya desigualdades, en el trabajo, en la salud, en la educación, en el acceso a los derechos, mientras haya una justicia que mide con doble vara a ricos y a pobres, va a haber motivos que impulsen nuestra militancia.
¿La batalla contra Clarín es central en esta etapa política o es una más?
Coyunturalmente es central por los tiempos, por el 7D, pero no hay que perder de vista que, aunque parezca un cuco por su calidad de monopolio, Clarín es una empresa, una empresa privada, y no puede ser que se ponga por encima de los poderes democráticos. Democratizar la palabra no es poca cosa, ampliar el espectro de voces, permitir que tengan aire voces que nunca se escucharon, es un desafío y una pelea que forma parte de una muy superior contra el conjunto de corporaciones que no quieren un país más justo porque esto hace que peligren sus privilegios. Clarín es una piedra en el zapato del proyecto nacional, pero con la ley de nuestro lado uno no tiene por qué aguantarse la piedra.
Si al final la ley se cumple ¿cuál es el siguiente paso? ¿La reforma financiera?
El objetivo primordial del proyecto es reindustrializar a la Argentina, porque solamente a partir de contar con una industria poderosa y competitiva se puede mantener la tasa de empleo y de consumo, para los 40 millones, porque hasta ahora históricamente el país funcionó con un modelo agroexportador que le da de comer a la mitad de los argentinos, y que produce en función de las necesidades de otros países y no las propias. Para lograr la justicia social vamos a tener que ganarle a los que producen las corridas bancarias, a los que no reinvierten sus ganancias en el país y quieren dólares para colocarlos en paraísos fiscales, a los que no quieren industrializar la producción agraria, a los que se llevan nuestra riqueza minera. Existe un conjunto de sectores pequeños en número pero fuertes económica y políticamente, que son los que quieren la restauración conservadora, el regreso a sus añorados 90, por lo cual es necesaria la continuidad y profundización del modelo.
Pero parece que el modelo depende casi exclusivamente de una posible re-reelección de la presidenta ¿Cuál es el plan B?
No tenemos plan B. Nuestro único plan es construir el poder necesario para que Cristina diga cómo seguir. Cristina es la conductora del proyecto, y eso históricamente es mucho más importante que ser presidenta, porque a la historia no la cambian los presidentes, la cambian los pueblos organizados. Puede haber otro compañero que se haga cargo de la administración del país. Nuestro plan es llegar al 2015 con una presidenta muy fortalecida gracias a la unidad y la movilización popular, para que pueda decir cómo seguimos, como pasó con Lula en Brasil, que impuso a Dilma (Rousseff) contra la presión de los medios opositores y de sectores del privilegio. Más allá de las personas, continuó el mismo modelo.
Si el modelo es tan redondito ¿Cómo se explican las grandes diferencias entre un distrito y otro vecino, como Morón y Merlo?
El proyecto nacional es un gran barco donde pueden convivir grandes contradicciones, pero son secundarias si el objetivo siguen siendo las banderas de siempre del peronismo. En Bolivia hay sectores muy contradictorios entre sí, que a veces terminan en grandes huelgas, manifestaciones, hasta dinamitan carreteras, pero todos, o casi todos, después se encolumnan detrás de Evo (Morales). García Linera, el vice de Evo, tiene un trabajo muy interesante sobre las contradicciones en el interior de su fuerza política, pero son esas contradicciones el motor de los cambios. Nosotros tenemos muchas diferencias con algunos sectores del peronismo y del kirchnerismo, pero los consideramos aliados necesarios, por lo menos mientras sigamos teniendo una economía dependiente. Si esos sectores, aunque no piensen exactamente como nosotros y tengan otra historia, reconocen la conducción de Cristina y los ejes y objetivos del modelo, son nuestros compañeros.
Hablemos de sus pagos ¿Cómo ve la gestión del intendente Gabriel Katopodis en San Martín?
Gabriel es un compañero kirchnerista. El otro día me emocioné cuando vi la calle asfaltada al costado de la vía en Carcova, porque es una decisión estructural, porque es la calle del fondo, no es una medida cosmética o decorativa, es que la ambulancia pueda llegar hasta la última casa; a toda la zona del área Reconquista, donde viven miles de hermanos. El kirchnerismo nunca había llegado, salvo en la forma de las iniciativas del gobierno nacional como la asignación universal (AUH). Esa es la región geográfica donde tenemos la mayor implantación, y estamos muy contentos porque se están haciendo cloacas, se están tendiendo las redes de agua potable, asfaltos. Hay una fuerte presencia del estado municipal que se manifiesta en la obra pública pero también culturalmente, con educación, con manifestaciones artísticas, con el reconocimiento de derechos como el de la identidad, con operativos permanentes de documentación. El gobierno anterior era, como mínimo, muy tibio. Katopodis conoce el fondo de los barrios, hubo un cambio radical ¡bah! En realidad fue un cambio peronista (se ríe), de radical a peronista.
¿Cómo fue que se le dio por la militancia?
Mi papá era montonero, de la JP en su adolescencia, y siempre estuvo ligado a algún tipo de militancia, por ejemplo se reunían para organizarse contra la deuda externa. Cuando yo era muy chiquito me enojaba si me mandaban a dormir cuando había reuniones de compañeros en mi casa; me quedaba despierto escuchando hasta que cuando empezaban a comer me dormía. Después en la secundaria, yo iba a un colegio que quedaba muy cerca de Ciudadela, la Media Nº6 Almirante Brown, y tenía muchos compañeros que eran del barrio Ejército de los Andes; egresé en el 2000 y nuestro lema para el buzo era egresados del 2000 desocupados del 2001. Ahí empecé a militar en la construcción del centro de estudiantes, luchando para que nos den una mejor atención alimentaria porque teníamos compañeros que pasaban hambre. Cuando entré a la facultad, yo era peronista pero la mayoría no, porque el peronismo era el menemismo. Me junté con un grupo autónomo que terminó siendo uno de los fundadores del Evita, que tenía un proyecto educativo en el barrio Las Tunas de Tigre. Una vez le hicimos un piquete en la avenida Cazón a (Ernesto) Casaretto, que era el segundo de (el intendente en esa época Ricardo) Ubieto, que nos amenazó mostrando un arma, nos dijo que nos volviéramos a Capital, pero lo terminamos ganando, nos dieron un camión de tierra para que el comedor comunitario no se inundara, y una bolsa de comida a cada compañero. Fue un tiempo doloroso por las carencias de todo tipo. Ahora vas a Las Tunas y no lo podés creer por la cantidad de obras que se hicieron en estos últimos años y cómo se recuperó el empleo. Me acuerdo que el 19 y 20 de diciembre, que fue durante la semana, yo el sábado les dí clases a los más chiquitos y los dibujos eran de los padres armados en las esquinas, esperando porque la Policía les decía que venían de otros barrios a saquear. Para que se vea claramente de dónde venimos.
¿Cómo se llevan con el intendente tigrense Sergio Massa, uno de los posibles candidatos del peronismo?
En el Movimiento Evita, tenemos un acuerdo de convivencia en Tigre, participamos de la gestión y podemos hacer un montón de cosas. El acuerdo es respetado de ambas partes, mientras Massa se maneje dentro del proyecto, vamos a estar juntos.
¿Votó a Néstor Kirchner en el 2003?
Si, pero sin ninguna esperanza, si al tipo lo había puesto (Eduardo) Duhalde. Habíamos hecho un afiche que era la bandera yanki, y las estrellas eran las caras de los candidatos, y Kirchner estaba. Decíamos que gane quien gane pierde el pueblo, pero fijate cómo cuando hablábamos de las contradicciones, de una derrota se puede construir una victoria popular. Me empecé a dar cuenta, y me llené de alegría, al escuchar el discurso, pensaba. Esto Duhalde no lo diría.
¿Qué estudió en la universidad?
En la UBA estudiaba historia, pero a esa facultad no la piso nunca más porque la considero elitista y burocrática. Ahora estoy cursando ciencias políticas en la Unsam, donde estudio con compañeros que viven en el área Reconquista, y es mentira que las universidades del conurbano sean menos exigentes. Además el nivel de discusión es distinto, es más real, estaba cansado de discutir con pibes hijos de profesionales que viven en Belgrano.
¿Para despejar la mente que hace?
La murga y cocinar. Mi plato estrella es el guiso de lentejas, así que soy un cocinero de invierno, pero por el grado de compromiso y de responsabilidad la política me lleva el 99% del tiempo. También estudiar es una manera de desconectarme. Leer historia, y si lo querés compartir con la gente humilde es una manera de a la vez, conectarse y desconectarse. En una época iba con los cartoneros en el tren blanco, desde López Camelo hasta Retiro tratando de que se unieran en cooperativas para lograr un mejor precio; después me iba a Filosofía y Letras donde me encontraba con un montón de salames que discutían si (el presidente venezolano Hugo) Chávez era de izquierda o no, porque todavía no había nacionalizado el petróleo. Al conurbano no fueron nunca en su vida.
¿Fútbol?
No, como soy un tronco para jugarlo no me interesa, salvo ver los partidos de la selección. Me gusta la fiesta de la tribuna.
¿Música?
Casi toda en castellano pero muy variada: de Rubén Blades a cumbia y folklore latinoamericano. Mi banda preferida es Café Tacuba y ahora Calle 13.
Díganos un ser humano, real o imaginario que le vuele la cabeza…
¡Qué difícil! Yo correría a Maradona para tocarle las manos, pero si tengo que elegir a alguien ahora, el otro día me voló la cabeza en un reportaje Pablito Lescano, el de Damas Gratis, me pareció un ídolo del barrio, que no se olvidó, que sigue siendo un pibe de barrio, y que sigue cantando en sus canciones las vivencias de sus vecinos.




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