Desde que comenzó a bajar la temperatura, ya bien entrado el otoño, comenzó en la ciudad a darse una situación compleja, en cuanto al comercio del gas envasado.
Lo cierto es que a pesar de las excusas desde el Gobierno de la Nación, negando esta situación, en Rafaela hasta las empresas distribuidoras tenían muy restringido el número de garrafas de todos los tamaños, esto se complicaba aún más en los locales de venta minorista exclusivamente que dependían de proveedores de otras ciudades de la Provincia, donde se planteaba la misma alternativa. Entonces para atender una demanda elevada y constante, repentinamente los comerciantes comenzaron a ver reducida su oferta, quizá en más del 30 por ciento, ya que cada pedido arribaba con faltantes que eran las que generaron un "cuello de botella" que recién se descomprimió con la llegada de la temperatura cálida el pasado viernes.
Recién esta semana que está concluyendo, el encargo de gas envasado pareció ser el habitual.
La distribución de las garrafas estuvo muy cargada, pero se pudieron cumplir con los pedidos en todas las empresas, sobre todo este jueves cuando ya todas las firmas tenían stock suficiente.
Los precios se mantienen y sigue conveniendo ir a buscar a los comercios las garrafas de diez kilos, para evitar recargos de hasta 12 pesos por el envío, por lo tanto, algunos días de normalidad brindan un alivio sobre todo económico en muchas casas de la ciudad, donde se debió adaptar la manera de cocinar y calefaccionar los ambientes, supliendo el consumo habitual de gas.
Lo que resta es esperar que vuelva la intensidad del frío de invierno, para lamentablemente volver a padecer las faltantes y emplear todo tipo de artilugios para conseguir una garrafa, como si el privilegio fuera dar una pelea constante por algo que en parte constituye el derecho a subsistir en una sociedad que pretende mostrarse como moderna, pero que hasta que no asegure sus servicios de manera constante, no podrá convencerse de serlo, aquí y en el resto del país.
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