Por el estacionamiento medido, muchos automovilistas le cambian la cara a zonas que antes tenían calles vacías. El ahorro es la principal motivación de este desplazamiento.
A casi dos semanas de la implementación del estacionamiento medido, puede advertirse el impacto del nuevo sistema. Y uno de los aspectos que sobresale es que quienes eligen no pagar para dejar el auto optaron por alejarse del centro y estacionar detrás de los límites de la zona que comprende Belgrano-Alderete al norte; Córdoba-Chubut al este; Félix San Martín-Planas al sur; y Don Bosco-Santiago del Estero al oeste.
Así, las calles de los alrededores del mapa de estacionamiento, que antes eran ignoradas y estaban vacías, fueron revalorizadas en los últimos días y empezaron a cubrirse de rodados.
Atentos
“Es natural que haya ocurrido este desplazamiento, por una cuestión económica. Pero no advertimos que sea algo caótico”, afirmó Guido Bruveris, director municipal de estacionamiento medido. “Pero en caso de que se vuelva crónico a futuro, tomaremos las medidas necesarias porque este sistema no es algo cerrado, sino que está abierto a las perfecciones que sean necesarias”, agregó.
La principal razón para apartarse del centro es económica. Porque una persona que trabaja en esta área de la ciudad necesita 32 pesos por día para dejar el auto durante ocho horas, lo que equivale a 160 por semana y 640 por mes.
Apelar a las cocheras no implica ahorrar demasiado. La hora cotiza entre 10 y 15 pesos y la media jornada de ocho horas, en aquellas que ofrecen esta fracción, cuesta 65 pesos diarios. Y en caso de la opción mensual para la medía jornada, el valor ronda los 450 por mes.
“Esta zona se sigue llenado de autos. La diferencia es que antes había lugar hasta las 9 o 10 de la mañana, pero ahora a primera hora, queda todo lleno”, afirmó Lucía, empleada en una panadería Belgrano al 800, en la zona de exclusión.
Uno de los cambios de rutina que impuso este desplazamiento de los automovilistas, y que surge de las personas consultadas, es que muchos que antes salían hacia sus trabajos con quince minutos de anticipación, porque tenían la certeza de que encontrarían lugar. Pero ahora lo hacen al menos con media hora, porque deben dar más vueltas para pescar un espacio.
Hay una contra más: la seguridad. Es una preocupación dejar el auto alejado del lugar de trabajo y en una zona donde el movimiento es menor. De todos modos, con la mano en la billetera, los automovilistas consultados afirmaron que eligen correr el riesgo.
Otro de los impactos del nuevo sistema es que cayó el uso de las cocheras por hora. Según tres firmas consultadas por este diario, la baja oscila entre un 25 y 35 por ciento.
Más orden
De acuerdo al balance que hacen en el municipio, el tránsito en el centro está más ordenado. Y se logró el objetivo de “descongestionar y darle otra dinámica” a la zona bancaria y comercial, que tiene lugares para estacionar y rotación. “Antes para ir a un comercio, una persona tenía que dar cinco vueltas a la manzana hasta conseguir un lugar; ahora ya no pierde tiempo”, ejemplificó Bruveris.
Hasta el jueves pasado, el servicio tenía 13.100 usuarios, la mayoría de los cuales apeló a la tarjeta inteligente y al teléfono móvil para abonar.
Aún no hay fecha para que entre en vigencia la segunda etapa, que comprende la zona de Talero-Elordi al norte; Bahía Blanca-Entre Ríos al este; Planas y Félix San Martín al sur; y Jujuy-Leguizamón al oeste. De todos modos, el director municipal sostuvo que una vez que termine de afinarse la aplicación de la actual etapa, se habilitará a la empresa Sein para comenzar con el radio restante. Uno de los aspectos que el municipio le marcó a la firma fue la necesidad de señalizar mejor las bocas de recarga, además de ampliar los lugares disponibles para hacerlo
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