Desde el Movimiento 26 de Junio y la Juventud Kirchnerista reivindicaron la pertenencia política de los jóvenes ultimados en la madrugada del 1º. Niegan el "ajuste de cuentas". El Hijo del Quemado, supuesto agresor, continúa internado.
Por su parte, el juez Juan Jose Pazos libró tres órdenes de captura, entre los que podrían encontrarse "Damiancito" Martínez y su padre, al igual que el propio Quemado, padre del Maximiliano Rodríguez, el joven baleado a bordo de su BMW horas antes del ataque que se investiga.
Una alta fuente judicial reveló a este diario que "hay tres personas identificadas con numerosos antecedentes que habrían sido los autores de los disparos. Son testimonios de gente que participó, que estuvo en el hecho". De igual modo la misma fuente confió que "no sabemos a ciencia cierta si el móvil es la venta de droga o la hinchada de Ñuls".
Ayer, Pedro Salinas del Movimiento 26 de junio explicó que "en este angustiante momento, nos vemos obligados a replicar los chorros de tinta que se han empeñado nuevamente en la cada vez más desvergonzada y mecánica reacción ante este tipo de hechos criminales: no hubo ningún ajuste de cuentas, ninguna venganza por un atentado previo; masacraron a 3 pibes de familia, 3 compañeros de nuestro movimiento que se empeñaban todos los días en llevar adelante proyectos comunitarios que incluían a la juventud del barrio".
Salinas aclaró que "ninguno de los pibes tenía antecedentes penales, versión que circuló inmediatamente después de la masacre. Desde ya que ninguno de ellos estaba armado; quienes conocemos a los pibes no podemos menos que indignarnos frente a la estúpida hipótesis de un enfrentamiento".
Por su parte, Aldo Villalba, referente del Movimiento Social por los Barrios recordó al Patón Rodríguez como "un militante social desde muy pibe, hace 5 años que trabajaba con nosotros, colaborando en la copa de leche de su barrio y ayudando en otros barrios. Era uno de los referentes de la Juventud Kirchnerista, organización que nuclea justamente a pibes que voluntariamente tenían ganas de ayudar a otros. Adrián dejaba muchas horas militando para construir una sociedad mas justa.
Para Villalba, el Patón "era un pibe honesto, un militante con todas las letras, sin ningún antecedente policial, al que todos lo veían en la copa de leche o colaborando con la campaña de Agustín Rossi y de Cristina, tuvo la mala suerte de estar en el peor lugar en el peor momento, pero era el lugar donde los chicos se juntaban a recibir el año, en un club de fútbol infantil ni mas ni menos".

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