La posibilidad de un acuerdo por los salarios en la reunión de hoy, son casi nulas. Gremio y cámaras empresarias no se mueven de sus posturas.
En la mañana de hoy, en la delegación local del Ministerio de Trabajo de la Nación, tendrá lugar la anunciada segunda reunión entre los representantes del Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape), que reclaman un aumento salarial, y los empresarios representados por las cámaras de Armadores y de la Industria Pesquera (Caipa).
De acuerdo con un sondeo realizado entre ambos sectores, resultaría difícil que en la fecha se llegue a un acuerdo que pueda frenar la decisión de una medida de fuerza, que paralizaría la flota de fresqueros, por un tiempo no establecido, y que se resolvería en una asamblea programada para este viernes 13 en la sede del Simape.
El pronóstico un tanto agorero surge de lo sucedido este fin de semana, en que trabajadores y empresarios se reunieron extraoficialmente a fin de limar las diferencias y llevar una posición consensuada a la reunión de hoy.
Pero este último sábado, tras cuatro arduas horas de debate y negociación, ninguna de las partes cedió en su postura, por lo que resultaría difícil que lo hicieron en este encuentro, a menos que alguna de ellas se avenga a la posición de la otra.
Simape, representado por su secretario general, Juan Domingo Novero, reclama un incremento no inferior al 30% y sin escalonamientos. Los empresarios, encabezados por el titular de los armadores, Darío Socrate, y el de la industria pesquera, Gabriel Quercia, ofrecieron alrededor de un 15% y sin descartar que tal incremento salarial pueda pagarse en forma escalonada.
A la reunión de hoy llegarán las partes con estas mismas posiciones, muy lejanas. Pero por detrás de este reclamo salarial puntual también subyace el antiguo conflicto intergremial entre el Simape y el SOMU, el sindicato madre del cual se desprendieron hace años los conducidos por Novero.
Sucede que el SOMU nunca admitió la "independencia" reclamada por el gremio marplatense para representar a los trabajadores locales en las discusiones paritarias. De hecho, hasta hoy el Ministerio de Trabajo nacional solamente admite al SOMU como gremio paritario y no al Simape, lo que suele ser fuente de conflictos recurrentes.
Posiblemente, de no llegarse a un acuerdo e instarse un paro de actividades, el Ministerio podría decretar la conciliación obligatoria en un intento de frenar cualquier medida de fuerza.
Ante esa posibilidad, Novero señaló que "tal decisión no sería más que una medida dilatoría, ya que si en 13 días no llegamos a un acuerdo, por qué se puede pensar que en otros 15 lo vamos a hacer".
Y acotó: "creemos que si se decreta la conciliación obligatoria la situación se tensaría aún más y los perjudicados seríamos principalmente los trabajadores que somos los que tenemos que mantener con este magro salario que percibimos a nuestras familias".
La mitad de la flota, inactiva
En cuanto a la situación de la flota de buques de altura fresqueros, es posible observar en el puerto de la ciudad que numerosas embarcaciones se mantienen amarradas en sus respectivos muelles. Según los conocedores, ya se encuentra en el lugar el 50 por ciento de los buques, por lo que de aquí al viernes terminaría de arribar el resto.
La estrategia del Simape en esta ocasión no difiere de la que aplicaron en otros conflictos, años anteriores: dadas las particularidades de la actividad pesquera, para reunirse en asamblea y tomar decisiones los embarcados (o buena parte de ellos) necesitan estar en tierra al mismo tiempo. De ahí que el sindicato dispuso, sin declarar todavía ninguna medida de fuerza, que a medida que arriban los barcos los marineros afiliados no vuelvan a embarcarse.
Para la asamblea de este viernes el sindicato espera reunir a la mayoría de sus cerca de 2.000 trabajadores afiliados. Recién en ese momento analizarán si el estado del conflicto salarial amerita la declaración formal de un paro, que en la práctica significaría la continuidad d ela parálisis parcial de la flota que se verifica desde antes de Semana Santa (ver aparte).
La consecuencia sería que no ingresarían pescado y otros productos ictícolas al puerto, afectando a toda la cadena de industria y comercialización y, en última instancia, a los propios consumidores.
Un conflicto siempre recurrente en el puerto
* El 28 de febrero de este año venció el convenio que había celebrado el Simape con las cámaras empresarias, en el que se establecía el incremento salarial otorgado el año anterior.
* Durante casi todo marzo, se realizan reuniones en las que los trabajadores solicitan un nuevo acuerdo que incluya un incremento salarial estimado en un 30 por ciento. Los empresarios, tras manifestar su desacuerdo con el monto exigido, postergan la firma de un nuevo convenio.
* El 31 de marzo, las autoridades del Simape, ante la reticencia empresaria, resuelven que los buques fresqueros que llegan a Puerto, en vísperas de Semana Santa, no vuelvan a zarpar y se concentren en su totalidad en el muelle correspondiente.
* Ante la virtual paralización de la flota, el Ministerio de Trabajo convoca a una reunión de las partes, de manera que lleguen a un acuerdo y se levante la medida. Sin embargo, los dirigentes del Simape manifiestan que no se trata de un paro, sino que está contemplado en el derecho de huelga, ya que es la única forma de que el personal de los buques permanezca en tierra firme para celebrar una asamblea.
* El martes 2 se realiza el encuentro. Y como no se llega a ningún acuerdo en la negociación, la medida continúa, aunque se convoca para otra reunión similar, que es la de hoy.
* Durante la semana que pasó, las partes vuelven a reunirse, pero como ninguna cede en su postura, no llegan a acordar una posición consensuada, que era la intención para esta nueva reunión.
* La historia continúa de esta forma: mientras se concentra como fue planeada la flota de fresqueros en el puerto, al margen de si se alcanza un acuerdo en la fecha, el viernes 13 tendrá lugar la asamblea, en la que podría decidirse un paro de actividades.

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