Quiere acordar con la oposición para no quedar solo en la guerra con su vice.
Entre propios y aliados, el Frente para la Victoria (FPV) cuenta con 45 bancas, quedando a una del quórum propio. La oposición, llega a los 47 y obliga al FPV a concesiones que sinceró el propio presidente de la bancada K, Juan De Jesús, en las acusaciones contra Mariotto por complicar la estrategia legislativa. Mariotto había hablado de “valijas de la política que van y vienen”. Por lo pronto, desde la presidencia de la Cámara, conducida por el kirchnerista Horacio González, se les comunicó a todos los bloques que esta semana no habrá sesión, extendiendo la posibilidad a que se concreten negociaciones con la oposición.
La estructura de Diputados no ayuda al sciolismo. González, conocido entre sus pares como “El General”, responde directamente a Cristina, que fue quien lo mantuvo en su cargo. La vicepresidencia está en manos de José Ottavis, uno de los líderes de La Cámpora y la presidencia del bloque la tiene De Jesús, hombre del vicepresidente, Amado Boudou. Nadie responde en forma directa al gobernador, que responsabilizó a De Jesús por la ausencia ilógica por “un viaje” del diputado oficialista, Ricardo Montesanti, cercano al ministro de Interior, Florencio Randazzo, que complicó la frustrada sesión.
Clarín confirmó que en los últimos días las conversaciones entre operadores del sciolismo y diputados de la oposición fueron de ida y vuelta. En la oposición no hay ningún tipo de posibilidad de negociación con González al frente de la Cámara, ya que por decisión de él, hubo restricciones en los presupuestos de los bloques (manejo de becas y subsidios entre otros fondos). Eso todavía no fue digerido. “González está subordinado a La Cámpora”, dicen en los pasillos del recinto. “El endeudamiento de hoy es el impuestazo de mañana, por eso nos manifestamos por el no. Es la excusa para sacarle al campo 1.500 millones en bienes personales”, sentenció, Mauricio D’Alessandro, diputado de Unión Celeste y Blanco. “Scioli hizo todo mal, menos negarse al impuestazo.
Esa vocación de diálogo es la única que puede encontrar la salida” , agregó.
Desde la Casa Rosada, impulsan una idea: que Scioli imponga la reforma fiscal por decreto y que esa acción se constituya como un pronunciamiento de debilidad política. En la Casa de Gobierno bonaerense lo niegan, ya que con decreto o no, todo tendrá que ser avalado por la Cámara de Diputados. “Algunos quieren instalar una pulseada política, decreto sí o no; esto es falso, la ley, en este momento en discusión legislativa, muestra a las claras nuestra voluntad”, le explicó a este diario un funcionario con acceso al despacho del gobernador.
“No hay palos en la rueda ni viejas metodologías” , dijo ayer Mariotto en declaraciones radiales, intentando bajarle un tono a la pulseada política. “No es tiempo de hablar de 2015, no lo voy a juzgar pero creo que no es prudente hablar de candidaturas ”, agregó el vicegobernador, en referencia a las aspiraciones presidenciales de Scioli.







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