Por: Alejandro Borensztein.La senadora por Formosa, Adriana Bortolozzi, dijo que se siente sola y tiene miedo. No es para menos. Con el Club de los Malos no se juega.
Sin embargo algo falló. Los malos sabíamos que la senadora oficialista Bortolozzi estaba dispuesta a dar quórum porque el senador Rodríguez Saá se lo había comunicado a la Jefatura Provincial de Turros. Por eso, se planificó la colocación de un somnífero en el vaso de leche con el que la senadora formoseña iba a merendar antes de bajar al recinto. Lamentablemente nuestro agente no llegó a tiempo y el vaso de leche, como bien pudo apreciarse por televisión, recién apareció cuando la senadora ya se había sentado en su banca. De nada sirvió amenazarla con que le íbamos a hervir el perro en una cacerola y que todo su guardarropa sería arrojado al Pilcomayo (viendo lo que llevaba puesto, casi casi que le hacíamos un favor).
Frente al fracaso del operativo "Siesta formoseña", había que poner rápidamente en marcha la operación "Mechi, estás en el horno".
Sin embargo, es evidente que la noche estaba destinada al fracaso. Para lograr el rechazo del pliego de Marcó del Pont, necesitábamos el voto del ex presidente Menem. Habitualmente, eso está resuelto. Años atrás, el CDLM firmó un importante acuerdo bilateral de mutua cooperación con el Dr. Menem. Sus pedidos son órdenes y los nuestros también. En esta ocasión y como siempre, a cambio de cumplir con nuestros requerimientos, le habíamos aceptado todo lo que él pedía, incluida una filipina tetona que no fue fácil de conseguir. Pero algo volvió a fallar y el riojano permitió con su voto, la aprobación del pliego de Marcó del Pont. Noche aciaga para el CDLM. Por suerte, a último momento pudimos instalar la confusión sobre la legalidad de la votación y ahí ya nos fuimos más tranquilos, dejando en marcha un nuevo bolonqui.
Estos errores en el Congreso se dieron porque le confiamos los operativos a un joven aprendiz que estaba dando sus primeros pasos en el arte de la hijaputez parlamentaria con pequeñas acciones perturbadoras como aflojar bombitas de luz en los despachos y en los baños. Pero nos deslumbró el pasado miércoles 7 de abril, cuando se le ocurrió cortar el cablecito del timbre con el que se llama a sesión en Diputados. De ese modo, justo cuando pensaban derogar el DNU, el timbre no sonó en el edificio Anexo, 20 diputados opositores no se enteraron que los estaban llamando y, al no haber quórum, la sesión se levantó. Una maravillosa demostración de talento. A veces, para lograr cosas importantes se necesita conseguir una filipina pechugona y, otras veces, todo se resuelve con un buen alicate.
A propósito de alicate, donde se está trabajando muy bien es en el proyecto De Narváez. La semana pasada hicimos que se reúna con Reutemann para buscar un acuerdo y ofrecerse como su posible vice (para el caso que el Lole acepte la candidatura a presidente), y tres días después le armamos una reunión con Mario das Neves con quien habló de un posible acuerdo y una eventual fórmula conjunta, en este caso con De Narváez como presidente y el chubutense como vice. Así, logramos que traicione a Reutemann en apenas 72 horas. Todo un récord si pensamos que traicionar a Macri y a Solá le llevó casi 6 meses y traicionar a Duhalde, más de un año. Su mano derecha declaró que no van a permitir que Duhalde (quien le abrió la puerta de la provincia) "se le suba al carro del triunfo". Qué fácil nos salen las cosas con De Narváez. Nosotros le armamos las reuniones y el tipo solito los va garcando a todos. Para rematar la semana, después de declarar hasta el hartazgo que no era momento de hablar de candidaturas, pegó afiches en la calle que dicen "Gardel es argentino, Francisco Presidente". Un derroche de talento publicitario puesto al servicio de una de nuestras mejores promesas. Si a Mercedes Marcó del Pont hay que cortarle las alas, a éste hay que prenderle todas la turbinas.
De todo esto se habló en el cocktail que la diputada kirchnerista Diana Conti ofreció para festejar los 70 años del asesinato de 22.000 polacos mediante un tiro en la nuca a cada uno, en los bosques de Katyn, por orden de Stalin (hay que recordar que ella se declaró stalinista en el programa de Leuco y Eliaschev hace pocas semanas). Durante el ágape, ella y su compañero en el Consejo de la Magistratura, el diputado Carlos Kunkel, comentaban con otros miembros del CDLM su idea de retirar a los jueces mayores de 75 años. Complica el hecho de que no es muy fácil convencer a un juez, en el día del cumpleaños, que ha dejado de serlo por esa simple razón, y que es de poco caballero decirle a una jueza: "Señora, usted está muy vieja, váyase a su casa". Uno de los presentes lamentó que no estuviera el viejo dictador ruso para pedirle consejo. "El sabría muy bien qué hacer".
Si bien la idea de la eliminación de los viejos fue inmortalizada por Bioy Casares en su novela La guerra del cerdo, que cuenta la historia de unos jóvenes que se dedican a matar a los viejos, esto ya había sido anticipado por el pensador Oscar Abramzon en su ensayo No hay más lugar en el bote en el que se explica muy bien que una vez que los individuos se jubilan y dejan de trabajar, se transforman en una carga para la sociedad. Además de que consumen y contaminan, hay que mantenerlos y cuidarlos y, como no aportan nada, el ensayo propone que habría que ir dando cuenta de ellos. El Dr. Abramzon, tantas veces injustamente perseguido, plantea el caso de un bote lleno de viejos, jóvenes y niños, en el cual comienza a entrar agua por sobrepeso y hay que elegir a quienes arrojar al mar. La pregunta es: ¿a quién elegir? No hay mucha duda.
De todas formas, por ahora son sólo proyectos. Si estas ideas no llegaran a prosperar, el CDLM tiene preparado para la tercera edad una sorpresa deliciosa: la medicina prepaga. Por empezar, en cuanto se enferman, no se pueden cambiar de obra social porque no lo acepta ninguna otra. Una vez que el potencial anciano queda atrapado en su prepaga, se le va aumentando la cuotita a medida que cumple años y, si quiere cambiarse de empresa, a partir de cierta edad, tampoco lo aceptan en ninguna, aunque esté sano como un roble. El cálculo que hicieron los técnicos del CDLM es que si el tipo tiene la mala suerte de llegar vivo a los 80, le conviene mucho más morirse que seguir pagando la cuota. Un sistema genial que cuenta con la complicidad del Estado nacional que permite, desde hace años, el cómodo desguace de los viejos.
En fin, el CDLM a veces se pasa de malo, y entra en el terreno de la crueldad. No es nada personal. Simplemente la realidad nos va llevando. Casi sin querer.
En eso pensábamos tomando un cafecito en el ocaso del microcentro, mientras a través de la vidriera, veíamos una simpática escena en donde unos militantes corrían a Fernando Bravo para agredirlo, frente a interminables paredes empapeladas con afiches contra Nelson Castro, Tenembaum, María Laura Santillán y tantos otros canallas. Cuánto placer. Qué extraordinaria sensación de plenitud. El CDLM está en todos los detalles. Nada se nos escapa.
La senadora Adriana Bortolozzi dijo que se siente sola y tiene miedo. Hace bien en tener miedo. El Club de los Malos ni olvida ni perdona.




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