"Firmeza en los afectos y en las ideas que lleva a no engañar ni traicionar a los demás".
La fecha es especialmente complicada para el Gobernador electo, Martín Buzzi; y para su Vicegobernador, Gustavo Mac Karthy, que pasaron de la adhesión ciega al Gobernador en funciones, Mario Das Neves; y de la crítica furibunda al Gobierno Nacional, a una posición en la que pretenden apropiarse de la victoria electoral que, presumiblemente, obtendrá la Presidente, Cristina Fernández.
Ese mismo camino, pero más sinuoso y discreto, han comenzado a recorrer varios de los intendentes electos del Modelo Chubut, transformados en peregrinos habituales hacia la nueva sede del poder por estos días, el amplio despacho del aún intendente Buzzi en la Municipalidad de Comodoro Rivadavia.
Antes de seguir, hay que aclarar que el autor no cree que los fundamentalismos tengan que ver con el ejercicio de la política en una sociedad democrática y que, por lo tanto, las sociedades y los dirigentes tienen el derecho de cambiar legítimamente sus opiniones, si los hechos de la realidad les señalan que esas circunstancias ya no tienen que ver con sus ideas, o con sus aspiraciones.
Lo difícil de asumir, es que los fundamentalistas de antaño se reconviertan súbitamente en apasionados defensores de consignas y acciones que les parecían nocivas, perjudiciales y hasta "miserables", para usar un término caro al poder que ya se está yendo, como un signo claro de que todo proyecto tiene un final, aún aquellos que se sueñan hegemónicos.
Por fuera de las disquisiciones pseudo-filosóficas, la realidad cruda y pura muestra una preocupación creciente en el dasnevismo, que teme que las conversaciones de varios de sus intendentes con el futuro Gobernador, hayan incluido temas más prosaicos que la simple búsqueda de acuerdos "institucionales" para los tiempos que se vienen.
Ese temor es uno solo y tiene la lógica de hierro de la política, una de cuyas máximas indica que nadie da nada sin que el otro otorgue algo a cambio.
"Sería muy raro que Buzzi no les haya pedido que voten la lista del Frente Para la Victoria" el domingo que viene, razonó un preocupadísimo operador de lo que queda del Modelo Chubut, que ve dos escenarios posibles para la noche del 23 de octubre.
"Si nosotros mantenemos el 25 por ciento, quedamos vivos y en igualdad de condiciones con el FPV, que va a tener sus propias divisiones", dijo esa garganta profunda al examinar uno de los dos escenarios posibles, el más tranquilizador para los hombres del Gobernador en funciones.
"Además, si mantenemos ese porcentaje y ganamos en Trelew, no sólo metemos un diputado nacional, sino que le mostraremos al resto del peronismo que Buzzi-Mac Karthy no suman mucho" para el kirchnerismo, conjetura y se esperanza esa fuente.
Pero, si los pronósticos más sombríos para el oficialismo se cumplen y Buzzi arrasa en Comodoro y Mac Karthy más el FPV de Yauhar ganan en Trelew, el panorama será muy otro.
En ese caso, "Martín pasa a ser un dirigente pleno del PJ, con cuota-parte de un gran triunfo del Frente Para la Victoria y, en conjunto con los Mac Karthy, pasa a tener poder real en el PJ, aunque lo comparta con los históricos del kirchnerismo y nosotros empezamos a caminar por el desierto", analizan y se desesperan ahora en el Modelo Chubut.
De cómo quede distribuido el fragmentado mosaico del peronismo en Chubut, dependerán muchas cosas. Entre las principales, el margen de acción propio que tendrá el futuro Gobierno y el nivel de su relación con la dirigencia kirchnerista, varios de cuyos integrantes mantienen una notoria desconfianza hacia Buzzi, tanto por su presunta pertenencia al ideario neo-conservador, como por su facilidad para manejarse casi sin límites en los más disímiles escenarios.
Aunque predecir nunca es bueno (ver Elisa Carrió, por ejemplo), hay versiones que circulan desde hace semanas sin diluirse y esa permanencia las transforma en hechos de factible concreción para el mediano plazo.
Por ejemplo, nadie debería extrañarse si renace, aún con algunas ausencias, el Nuevo Espacio Peronista que generó el mismísimo Néstor Kirchner, varios de cuyos fundadores no contemplan ni remotamente la posibilidad de diluirse en el "proyecto de unidad" que ofrece el tándem Buzzi-Di Pierro, una alianza que los más suspicaces aseguran comenzó a forjarse antes de los comicios del pasado 20 de marzo.
Razones ideológicas, cuestiones relacionadas al poder puro y duro, junto a las nuevas tensiones que han descargado sobre la política los empresarios relacionados y a punto de relacionarse con las contrataciones del Estado, son sólo algunas de las bases que podrían asentar la nueva "división de poderes" en el PJ chubutense, extinguido acaso para siempre el liderazgo unipersonal de Mario Das Neves.
Los empujones que el "comodorismo" le da a Martín Buzzi, hasta ahora sólo generan discusiones más o menos importantes en los medios, pero si la táctica continúa podrían repercutir de manera muy directa en la gestión que comenzará a andar el próximo 10 de diciembre.
¿Tiene el Gobernador futuro la voluntad de asumir ese riesgo o tratará de acomodarlo en su "proyecto de unidad", para que todo se discuta de manera controlada y los grupos diferentes convivan, aunque sea forzadamente, bajo el poder que le otorgará el ejercicio del cargo y el uso de "la lapicera más pesada de la provincia", como gusta definir él mismo?
De la oposición es casi inútil hablar, porque hay por allí, quizás con la excepción de Andrés Acevedo, el elogiable candidato de Proyecto Sur, dos factores que suman cero.
El primero es la adaptación a la lógica de la queja permanente como modo principal de comunicación con la sociedad; y el segundo es la carencia de un proyecto concreto, dirigido por hombres y mujeres confiables, como herramienta para presentarse ante los votantes, cuyo buen criterio no puede ponerse en discusión, sólo porque los resultados no acompañen en los comicios.
Con un poder inmenso entre sus manos, el peronismo tiene varios y profundos desafíos por delante, si es que la interna no termina por ser la preocupación principal de sus referentes.






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