El líder opositor griego reiteró que prefiere el default a aceptar el ajuste

“Me están pidiendo que apoye una medicina para alguien que están muriendo por culpa de esa misma medicina. No lo haré”, dijo a pocos días de la votación parlamentaria

El líder de la oposición conservadora griega, Antonis Samaras, insistió ayer en su rechazo al impopular plan de ajuste que busca aprobar en el Parlamento el primer ministro socialista, Giorgos Papandreou, como condición para recibir ayuda financiera, ante el riesgo cada vez más fuerte de que el país caiga en bancarrota.

“El actual paquete de políticas implementado por el gobierno socialista exige más impuestos para una economía en una crisis sin precedentes”, dijo ayer Samaris, en Bruselas, donde se reunió con otros líderes del Partido Popular Europeo (PPE).

El político conservador considera que Grecia necesita una política “que garantice que la economía se recupere”, incluyendo la baja de impuestos, a pesar del agujero fiscal.

“Me están pidiendo que apoye una medicina para alguien que están muriendo por culpa de esa misma medicina. No lo haré”, les dijo en la cara a los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos ayer en Bruselas, en una cumbre bajo el fantasma de la cesación de pagos griega.

La negativa de Samaris es una piedra en el zapato para los jefes de Estado europeos, que volvieron a presionar a Grecia para que apruebe la próxima semana el ajuste que contempla un plan de ahorro por 28.000 millones de euros y privatizaciones por 50.000 millones, además de despidos en el sector público.

A cambio, prometen destrabar el desembolso de 12.000 millones de euros, que es una nueva partida del rescate de 110.000 millones aprobado el año pasado por la UE y el FMI, y diseñar un segundo financiamiento de las mismas proporciones, lo que se pondría en marcha el 3 de julio, durante una reunión de ministros de Finanzas de la UE.

“Grecia debe antes que nada obtener un voto importante” para que la UE y el FMI desembolsen una ayuda inmediata, dijo la canciller alemana Angela Merkel, que como el resto de los líderes europeos quieren que el plan de ajuste se apruebe con el consenso del partido Nueva Democracia, de Samaras.

Sería una forma de mostrar fortaleza política frente a las multitudinarias protestas sociales en Grecia, donde los sindicatos convocaron a una huelga general para el próximo martes y miércoles, cuando el Parlamento prevé votar el plan de ajuste.

Merkel instó además a la oposición a estar a “la altura de su responsabilidad histórica”, mientras el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, advirtió que “no hay un plan B” para Grecia, antes de participar de la cumbre europea.

En ese ámbito, Papandreou buscó enviar un mensaje tranquilizador. “Si hay un compromiso fuerte de parte de la Unión Europea, habrá un compromiso fuerte de Grecia al mismo tiempo”, dijo.

Pero las demoras en resolver la crisis griega inquietan no solo a los europeos, que temen que su efecto se arrastre en el continente, sino también a Estados Unidos, que pidió apresurarse en la búsqueda de una salida.

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