El ex ministro de Economía dijo que el "desorden generalizado" conspira contra la competitividad de la Argentina. Y aseguró que ese fenómeno provoca en la actualidad más perjuicio que "las tomas de fábricas de los '70".
Al exponer sobre la "competitividad de las naciones" en el cierre del Coloquio de IDEA, Lavagna sostuvo que para que el país alcance niveles de competitividad adecuados deben darse condiciones macroeconómicas "normales", y señaló que "la sociedad argentina debe ser capaz de tomar conciencia y generar consensos para resolverlos".
En cuanto a los problemas que, a su juicio, generan anormalidad macroeconómica, mencionó a la inseguridad. "Algunos dirán que es un problema enorme, otros que son cuestiones de percepción, pero lo concreto es que hay una suba muy importante de este problema, que tiene impacto sobre la inversión en forma significativa", expresó.
El segundo tema que enumeró es el "orden público, que viene siendo crecientemente afectado, como lo vemos todos los días en la ciudad (de Buenos Aires), y los cortes de ruta y piquetes, que generan pérdidas de productividad y competitividad que superan a las que causaban en otras épocas, como los '70, las tomas de fábricas".
Para Lavagna, que fue candidato presidencial en 2007, "el sistema de cortes y desorden generalizado tiene un impacto global a lo largo y ancho de los sectores productivos". También mencionó como un problema "la pérdida de la cultura del trabajo" y dijo que sobre este punto, más que los demandantes, le "preocupan más los oferentes, que por la vía del manejo de recursos públicos generan redes de clientelismo político que resultan difícil de desarmar".
El ex ministro de Néstor Kirchner indicó, además, que un cuarto problema es la "aparición en la Argentina del delito organizado, con crecientes niveles de violencia". México, agregó, "nos debe servir de ejemplo para verificar que cuando estos procesos empiezan después no se pueden detener".
En un tramo de su discurso, destacó la importancia de "mantener el superávit fiscal y crear fondos anticíclicos, como lo anunció la Argentina en 2005 pero al final no lo hizo. Esto nos sirve para sacar al Estado del mercado de toma de créditos, y sirve en el desendeudamiento".
Lavagna subrayó como relevante el "tipo de cambio, que muchos creen en la Argentina que puede resolver todos los problemas, aunque en algunos casos es el único anclaje ante la inflación. La importancia del tipo de cambio es clave, entre 1975 y 2002 el Producto Bruto cayó 14 años, y hubo tres grandes crisis. Esto coincidió con dos períodos de retraso cambiario".
Además, resalto el "papel del consumo en el crecimiento, ya que durante muchos años el consumo fue un residuo en el país, está sujeto a dos condiciones: que arrastre y aliente la inversión, que tenga condiciones de equidad, porque terminan apareciendo los problemas sociales y políticos de lo contrario".
Lavagna dijo que la Argentina tiene "un fenomenal potencial" y que "lo ha demostrado en la crisis del 2001, el desafío que tenemos es que lo que es futuro se transforme en realidad".
El ex ministro sostuvo que "se puede ser competitivo a nivel mundial sobre la base de bajos salarios, por grandes escalas de producción, porque el país desarrolla una gran diversidad de productos, o se puede ser competitivos si el país tiene capacidad de moverse en la frontera científica y tecnológica".
Según Lavagna, "algunos países tienen los cuatro elementos, como China, que se convierten casi en el terror de la economía mundial. Qué puede tener Argentina: no bajos salarios, porque quien crea que nuestro país puede ser competitivo sobre la base de bajos salarios, comete un error. En el caso de la escalas de producción, la respuesta es más intermedia, porque hay un sector, que es el agropecuario, donde la Argentina trabaja con escalas competitivas, no así en el resto de los sectores. Es una base fundamental y no hay razón alguna para desaprovecharla", señaló.


Comentá la nota