El abogado y economista Guillermo Laura llegó ayer a la ciudad de Santa Rosa en el marco de la campaña nacional de adhesiones que su fundación Metas Siglo XXI lleva a cabo con el objetivo de lograr un consenso generalizado en torno al proyecto de construcción de una Red Federal de Autopistas.
En horas de la mañana, cuando visitó la Legislatura, su ponencia fue escuchada por diputados de todos los bloques -aunque del PJ sólo asistió Mariano Fernández- y la propia vicegobernadora Norma Durango. Por la tarde, cuando realizó una disertación pública en el Concejo Deliberante, fue presentado por el intendente de la ciudad Luis Larrañaga, ante la presencia de una nutrida cantidad de público, entre los que se contaron concejales de todas las bancadas.
Consenso.
La Red Federal de Autopistas que impulsa cosechó este año el apoyo unánime de las legislaturas de siete provincias: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Corrientes y Entre Ríos. El objetivo de la visita, además de difundir la iniciativa, es lograr que la Cámara de Diputados de La Pampa también se exprese en forma unánime a favor de su tratamiento en el Congreso de la Nación. Justamente allí, el senador Marino presentó el proyecto de ley que cuenta con estado parlamentario en el Senado y en Diputados.
Antes de la charla pública en el recinto del CD local, Laura ofreció una rueda de prensa en la confitería del hotel Calfucurá. Allí realizó una introducción a la problemática vial de Argentina donde recordó que todo el transporte de pasajeros y el 85% del de cargas se desarrolla en carreteras que poseen un diseño que data de 1930, cuando había 300 mil automotores en todo el país y los camiones prácticamente no existían.
Tres partes, no dos.
El especialista explicó que el transporte es un binomio compuesto por una parte móvil, el vehículo, y otra quieta, la infraestructura vial. Dijo que si ambos componentes no trabajan coordinadamente aumentan los costos del transporte y la siniestrabilidad vial. Aseguró que, a diferencia del criterio dominante en la actualidad, que ubica a la falta de educación y control como la causa principal de los siniestros viales, debería aplicarse otro donde se agrega un tercer factor fundamental: la infraestructura vial, es decir, la modernización de las rutas a través de la creación de una red de autopistas inteligentes.
El trabajo actual encarado por las autoridades nacionales con la creación de la Oficina de Seguridad Vial, dijo, ha tenido resultados pobres. Como ejemplo ofreció las cifras de las víctimas faltales de los siniestros viales antes y después de la puesta en funcionamiento de la repartición. Dijo que en 2007, año en que se creó el organismo, las muertes en las rutas habían llegado a 4.170, mientras que en 2011, cuando la oficina llevaba cuatro años de funcionamiento, la cifra era casi igual: 4.126.
En Alemania se creó la primera autopista del mundo, en el año 1923. La idea de quienes idearon esa tecnología fue no descargar toda la responsabilidad de los siniestros viales en los conductores, sino buscar la manera de reducir al mínimo la posibilidad de que ocurran accidentes, a través de la encapsulación de los flujos vehiculares. En ese sentido, explicó que en su proyecto no existen los cruces ferroviarios en las rutas, puesto que el transporte automotor pasaría seis metros por encima del ferrocarril, que pasaría por debajo. En la actualidad, en las rutas argentinas, existen 1.300 pasos a nivel sin barreras.
Financiamiento.
Un aspecto del proyecto que Laura destacó fue el del financiamiento. "Los recursos que actualmente se pagan por impuestos para hacer caminos pagan al contado 2 mil kilómetros por año de autopistas, pero lamentablemente sólo se construyen 26", expuso. Por eso su propuesta es que la financiación no pase por el Estado, puesto que, según consideró, sería imposible que pudiera costear la inversión necesaria para realizar la red.
En cambio, su plan consiste en aplicar el sistema de financiación de las autopistas que utilizaron países como Estados Unidos y Alemania, al que consideró más "seguro y estable". "Una tasa por litro de combustible pagadera después de cada funcional de obra terminado", explicó. Dicha tasa sería cobrada por las petroleras del mismo modo que hoy cobran el impuesto a los combustibles, pero en lugar de ingresar la recaudación al Estado lo depositarían directamente en la cuenta de los concesionarios, siempre y cuando éstos, previamente, hayan habilitado un tramo funcional de la autopista.
El proyecto incluye la construcción de un área de servicio, de 20 hectáreas, cada cien kilómetros. Esas áreas contarían con estaciones de servicio, restaurantes, moteles, minibancos, entre otros servicios. Allí se emplazarían los centros de control de tráfico, dotados de tecnología de última generación para la vigilancia y control del tránsito y detección de condiciones climáticas desfavorables que puedan poner en riesgo a los automovilistas. Incluirían cámaras de video para vigilar el tránsito en tiempo real, radarización integral, detectores de niebla y de hielo y cartelería variable para impartir directivas a los conductores.
Las concesiones de los '90
Laura fue presidente de Autopistas del Sol durante el gobierno de Carlos Menem, cuando se construyó la Panamericana. Si bien esa autopista se llevó a cabo en dos años, aseguró que, en 1998, la Red Federal tuvo una enorme oposición del "club del peaje", en alusión a los sectores políticos y empresarios que impulsaron el sistema de concesiones que "cobraba un millón de dólares diarios para cortar el pasto". "Por ese sistema nunca se construyó un kilómetro de autopistas fuera de la zona metropolitana", dijo.
En cuanto a San Luis, que posee casi el 50% de las autopistas del país, afirmó que se trata de un caso extraordinario y de una gestión modelo que utiliza el 50% de sus recursos para obras de infraestructura.
Durante la rueda de prensa, junto a los periodistas también preguntaron algunos de los vecinos que reclaman la obra de la autopista Santa Rosa-Mercedes, en la Ruta 5. Una de sus inquietudes fue saber por qué la Red Federal de Autopistas no incluía la denominada Ruta del Desierto, utilizada por muchos turistas que viajan al sur del país.
Laura explicó que su proyecto no incluye todas las rutas del país, pero consideró que la última palabra, en caso que avance, la tendría el Congreso de la Nación. Del mismo modo, explicó que tampoco está contemplada la Ruta 188, que atraviesa el norte provincial. La Red sí incluye las rutas nacionales 35 y 5.




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