Laura Ríos: “El DNI nos permite a las travestis tener una muerte digna”

Una historia marcada por el momento en que el Estado reconoció su identidad, tal como la sentía. La posibilidad de conseguir más y nuevos trabajos. La situación de la prostitución y algunos consejos.
Laura Ríos tiene 44 años, es travesti y comenzó a vestirse de mujer y desde que iba a la escuela primaria. "Yo lo viví como normal y mi familia también", recuerda, esta mujer nacida y criada en la Cuarta Sección e hija de un boxeador que "siempre me comprendió".

Laura está a cargo de las Relaciones Públicas del mítico boliche gay Queen y fue la primera mendocina en obtener su nombre de mujer en el documento. Asegura que la medida ayudará a integrar a un gremio que se acostumbró, hasta ahora, a la marginalidad y la exclusión.

En un diálogo honesto y sin prejuicios, Ríos dice que el 95 % de las travestis se prostituyen y que ella se arrepiente de no haber vendido su cuerpo porque asegura que "ahora sería famosa o muy rica".

-Fuiste la primera travesti mendocina que se hizo el cambio de género en el DNI. ¿Estuvo fríamente calculado?

-(Se ríe). Fue medio accidentado. Porque cuando el Gobierno anunció la medida yo ya tenía turno para renovar el documento justo un día después. La tarde del anuncio (el 3 de junio) me llamó un periodista y le dije que iba a averiguar pero enseguida se corrió la bola y cayeron todos los medios, mientras que en la Casa de Gobierno estaba preparado un cambio de género a las 10 pero tenía las cámaras encima. El registro Civil entendió la situación y lo saqué en 15 minutos.

-¿Y qué cambió después de esos 15 minutos?

-Mucho. Pero depende para quién. Creo que esto ayuda a la integración real. En Mendoza hay aceptación y tolerancia hoy, después de mucha lucha trans. Antes nos metían a la cárcel por el artículo 80 del Código Penal por estar vestidas de mujer. Hoy no sólo no ocurre eso, sino que podemos trabajar, estudiar sin tener nuestra vida dividida. Eso ayuda a que las travestis no sean excluidas. Y hasta servirá para tener una muerte digna.

-¿Cómo es eso de la muerte digna?

-Claro, un ejemplo: vos habías vivido toda tu vida como una mujer y después te ponían una lápida con el nombre que figuraban en tu número de documento. Entonces tus amigos, la gente que te conoció, no podía ni siquiera saludarte en el cementerio. Tenías una lápida con el nombre Juan Pérez y fuiste Juana toda tu vida. Era muy triste eso. Y ahora no va a pasar. Eso, sin contar que muchas travestis murieron indocumentadas y están enterradas como NN.

-¿Qué fue lo peor que te pasó por no tener documentos?

-No se, a los 22 yo tenía un cuerpo privilegiado y me hacía pasar como mujer. Me confundían. Porque tenía además una voz finita. Me eligieron para una campaña de jeans en Chile y era una gran propuesta, pero no acepté porque si les mostraba el documento se enterarían de que no era Laura. No me animé a ir a otro país. No se qué hubiese pasado si aceptaba. Tal vez hubiese sido la primera travesti modelo del mundo.

-¿Cómo paliaron las travestis el problema del documento durante tantos años?

-En la parte laboral, la mayoría se prostituyó. Te diría que el 95 % de las travestis pasó por eso y aún pasa. Y te digo que no es fácil sacarlas de ahí. Yo les doy consejos a las más jóvenes. He escuchado muchas cosas, hay que ayudar desde la experiencia que una adquiere con la edad.

-¿Y qué consejos les das?

-Que no usen siliconas para tener senos. Que junten plata para operarse como corresponde, con el asesoramiento de un médico. Muchas chicas se inyectan lo que se llama aceite de avión (silicona líquida) que se desplaza en el cuerpo y algunas hasta murieron por eso, porque es como un veneno a largo plazo, bah, no tanto.

-¿Te operaste alguna vez, Laura?

-No, siempre me destaqué por la cintura pequeña, era muy linda y delgada y encima tenía tetas naturalmente (se ríe). No se, de chica fui gordita un tiempo y después me quedó un poco ahí. Nunca me quise operar ni senos, ni cola ni me cambié de sexo. No me animé y no me hizo falta gracias a Dios.

-¿Ejerciste la prostitución?

-No, nunca me prostituí, y te digo una cosa: me arrepiento de no haber ejercido cuando tenía el cuerpo para hacerlo. Porque como soy yo, hubiese ahorrado y hoy sería una mujer muy famosa o tendría mucha plata.

-¿Te arrepentís de algo?

-Yo fui muy estúpida. Desaproveché muchos años de mi vida. Se muchas cosas pero no se nada en profundidad y no tengo un título de algo que me avale. Siempre conseguí trabajos con un sueldo pequeño pero yo les aconsejo a las chicas que llegan: que estudien y que, si se prostituyen, que ahorren y piensen en su futuro. Claro que el cambio de género en el DNI cambia mucho.

-Quizás muchas tengan más posibilidades laborales con el nuevo DNI, ¿no?

-Sí, seguro. No es fácil sacarlas de la prostitución, porque de ganar 500 pesos en una noche, en un trabajo normal ganan 500 a la semana. Pero vamos a iniciar talleres y proyectos para que haya otra oportunidad, otro camino.

Comentá la nota