La legisladora se anota en el extenso listado de postulantes radicales a la Gobernación. Asegura tener “visión y ganas” y funda sus pretensiones en su experiencia y perfil técnico. Arremete contra Sanz y Alfonsín y defiende al Vicepresidente.
Entre los personalistas, señala a Ernesto Sanz, presidente de la UCR y flamante competidor de Cobos en la carrera presidencial.
-¿Quiere ser gobernadora?
-Primero tengo visión y ganas. Veo a Mendoza con un gran potencial y en un contexto sumamente favorable. Después evaluar las posibilidades concretas de poder llevar adelante esta visión. Me tengo fe en la gestión, porque tengo experiencia. Me falta la certeza de tener el poder político suficiente. No creo que, en mi caso, pueda venir del respaldo de la dirigencia. Tengo que evaluar si mi poder político puede venir de la gente.
-¿Está sugiriendo que la dirigencia política no la respaldaría?
-No. Pero la dirigencia política me ve como una persona extraña...
-¿Tiene que ver con la militancia o por ser mujer?
-No me he sentido discriminada como mujer cuando estuve en el ministerio. Al contrario, desarrollé buenas relaciones en todos los ámbitos, inclusive en los más duros. Pero soy una mujer que viene de afuera de la política. Mi primera afiliación fue en 2007. La política es un proceso de construcción colectiva. Se tiene que ejercer el liderazgo dando espacios de participación democrática real. P
ara ponerse en el acto concreto de gobernar, hay que jugar en equipo, tener estrategia, táctica, habilidades y técnica, para poder llevar adelante las acciones y mucho respaldo de la gente. Cuando uno piensa que la política se juega a partir de acciones individuales, perdemos la gran posibilidad de transformar la realidad. Llevamos 25 años de democracia y no se ha podido avanzar nada más que en el posicionamiento personal.
-¿Por ejemplo?
-Este año en el Congreso Nacional, habíamos trazado una estrategia importante desde la oposición a nivel legislativo y los vedetismos llevaron a que no tuviéramos la contundencia en el logro de lo que nos habíamos propuesto.
Más allá de que no creo que debamos devaluar la acción: se marcó agenda, se pautaron cosas que el Gobierno nacional después decía quiero retruco y largaba acciones, como la Asignación Universal; la inflación y el Indec, ahora están llamando al Fondo Monetario para reconocerla tardíamente; en el tema jubilatorio, retrucan con 500 pesos reconociendo que los jubilados están atrasados.
-¿A quién se refiere con eso de los vedetismos?
-Lilita Carrió, por ejemplo. Y lo que ha pasado en el bloque del Senado, lo de (Gerardo) Morales. Se discutía su estilo de conducción, se le estaba reclamando un estilo más consensuado, coordinar estrategias. Por ejemplo, si hubiéramos coordinado, no hubiera vuelto la Ley del Indec al Senado. Creo que la política tiene que dejar de hablar de los políticos y tiene que hablar de las cosas y los problemas concretos de la realidad.
-¿Cómo ve el proceso de fusión con el radicalismo?
-Cuando ganamos las elecciones de 2009, teníamos el desafío de enfrentar dos años para ser alternativa de gobierno. Cada uno tenía que jugar su función: había que liderar un bloque con eficiencia, con coordinación dentro, con los interbloques y con diputados. Había que dirigir un partido en proceso de fusión, amalgamándolo para llegar con una plataforma y construcción de poder político real para poder ejercer después.
Yo había puesto grandes expectativas en (Ernesto) Sanz, como las puso Cobos cuando validó su candidatura a presidente del partido, para transitar un camino difícil, que era la unificación de la UCR. Lamentablemente vimos un juego de aspiraciones individuales y no estar a la altura para construir poder político real y de una propuesta programática que seduzca a la gente.
-¿En Mendoza?
-Hay que llegar a ser gobierno. Creo que hay grandes oportunidades para la provincia. Pero tenemos que saber qué vamos a recibir.
Celso Jaque descuidó absolutamente la gestión de gobierno; primero porque se sintió perseguido, desmanteló equipos de gente muy valiosa y no pudo retomar el rumbo porque no tuvo visión clara, ni capacidad de gestión, y después se subordinó a un mandato nacional, sin que le reportara algún tipo de beneficio. Vamos a recibir una provincia en virtual parálisis.
Para esto hay que estar preparados. En esto el partido radical, que va a ser la próxima fuerza en el gobierno, debería estar absolutamente concentrado. Haberse pasado todo el año viendo quién va a ser el próximo candidato hace que se pierda el foco en las cuestiones de fondo. En Mendoza el radicalismo ha hecho buenas gestiones, ha gobernado existosamente esta provincia.
Tal vez lo vean demasiado fácil llegar a la gobernación y se ha desatendido los riesgos y en política nunca puede dejar de sacar el cálculo de los riesgos, más en la Argentina, donde los contextos son absolutamente cambiantes.




Comentá la nota