El intendente quiere posicionarse como un líder santarroseño con vistas a las próximas elecciones generales. Trabaja para entablar puntos de contacto con diferentes sectores internos del peronismo.
El asadito que organizó Luis Larrañaga para sumar porotos a su propia fuerza no es la única pista de las ambiciones del intendente de Santa Rosa: la trama incluye un reposicionamiento de algunos dirigentes, un posible cambio en la estructura de gobierno atada a esa aspiración y la expectativa de una alianza con distintos sectores internos del peronismo.
Larrañaga hace apenas 6 meses que gobierna la capital pampeana, pero se siente como “el peronista que recuperó Santa Rosa”. Eso ensancha su abanico de aspiraciones, que ni siquiera desecha la chance de pelear por llegar a la Casa de Gobierno.
El encuentro preparado para el próximo 24 de junio, del que ayer informó El Diario, no es el único episodio de ese plan, que desde ya tiene un importante mojón en las legislativas del año que viene.
De acuerdo a lo que se pudo saber, entre las prioridades de Larrañaga figura la idea de desdoblar la actual Secretaría de Gobierno y Acción Social para crear una cartera que se dedique exclusivamente a esa última tarea.
El desdoblamiento dejaría en uno de los lados al actual secretario, José Sevilla, y le generaría un espacio a José Luis Sanders, referente político de Villa Santillán y con buena llegada a los marinistas que pisan fuerte en distintos barrios de la ciudad.
El desempeño de los referentes de Convergencia en las recientes elecciones vecinales que hubo, convenció a Larrañaga y los suyos de la posibilidad de abrir una puerta a quienes fueron punteros VIP en la etapa marinista: Ramón “Pepe” Rodríguez (Zona Norte), Ricardo Castro (Villa Germinal) y Roque Medina (Colonia Escalante), entre otros.
En el Consejo Local de Unidades Básicas, que preside el vernista Sergio Ziliotto, hay posicionamientos enfrentados, sobre todo con el vernismo. Es probable que esas disidencias se hagan más claras a medida que se acerquen las elecciones.
Larrañaga, en el fondo, cree que el PJ no tiene nombres para pelear la Gobernación, si es que el senador Carlos Verna no se decide a dar pelea. Y si se diera esa circunstancia, sueña con un apoyo de algunas ramas del kirchnerismo que no quieren el regreso del “Barba”.
Algunas líneas tiradas ya tiene en ese sentido, empezando por el área de Cultura y Derechos Sociales, que quedó en manos de Miguel García. El intendente ha tratado de estrechar los vínculos con sectores nacionales como el Movimiento Evita.
En su sector hasta se atreven a manejar el nombre de una referente de ese sector, Dora Parada -actual directora de Acción Social-, como alguien posible de incluir en las listas legislativas del año que viene. En ese comicio, desde ya, no se descarta una interna en el peronismo pampeano.
Tal como se publicó ayer en El Diario, Larrañaga repartió invitaciones para un asado el 24 de junio en la sede de la Agrupación Tradicionalista “El Indio”. Aunque promocionó la reunión con sectores afines, algunos hicieron retranca: no quieren allanarle el armado político a Larrañaga, de quien desconfían y a quien no le reconocen méritos políticos a pesar de la victoria electoral.
El intendente se recostó en las unidades básicas de Zona Norte, de Villa Santillán (encabezada por Menchi Casais) y de Villa del Busto, que preside Soraya Santamaría.



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