El gobierno italiano aprobó un paquete de austeridad de 30.000 millones de euros; congelan las pensiones y suben los impuestos
Las medidas, esperadas desde que Monti, un economista de 68 años, tomó el timón del país después de la dramática salida de Silvio Berlusconi, incluyen la reintroducción del impuesto a la primera casa, la tasación de yates, aviones privados y autos de lujo y una drástica reforma del sistema de pensiones.
"Pueden llamarlo decreto salva-Italia", dijo Monti en una larguísima conferencia de prensa (más de 2 horas) al presentar las medidas que su Consejo de Ministros aprobó ayer por la tarde, un día antes de lo esperado. Quedó así en evidencia que el país está en una carrera contra el tiempo para poner las cuentas públicas bajo control y evitar la debacle.
"El gobierno recibió una tarea severa: ayudar a Italia a salir de una crisis gravísima, que ha puesto en riesgo lo que se construyó en 60 años de sacrificios de por lo menos cuatro generaciones de italianos", alertó el premier, que reiteró que su gobierno, con el decreto, busca equidad, crecimiento y el saneamiento de las cuentas públicas del país, al borde del default por una deuda equivalente al 120% del PBI y por la falta de crecimiento.
Pese a la evidente preocupación por la delicadísima situación del país -que de caer, también arrastraría al euro, como advirtieron Angela Merkel y Nicolas Sarkozy-, Monti volvió a llamar la atención por su estilo sobrio, de profesor universitario, diametralmente opuesto al de Berlusconi, su antecesor.
Consciente de que comienza un período más que difícil para los italianos, el ex comisario europeo y ex presidente de la Universidad Bocconi quiso dar el ejemplo. "Como me toca pedir sacrificios a todos los ciudadanos, me pareció que era algo obligado renunciar a mi sueldo como premier y como ministro de Economía", dijo.
Fiel reflejo de que se trata de un ajuste feroz, la ministra de Trabajo, Elsa Fornero, no pudo evitar quebrarse al anunciar el congelamiento de las pensiones de jubilación, que ya no se indexarán a la inflación. "Nos ha costado...", fue todo lo que alcanzó a decir la ministra antes de romper en llanto. "Creo que quería decir sacrificios", dijo Monti, para completar la frase.
Antes de quebrarse, Fornero anunció que a partir del 1° de enero el sistema de pensiones pasará a basarse solamente en los aportes, algo que borrará de un plumazo los privilegios de los que gozaron algunas categorías hasta ahora en Italia. "Se calcularán las pensiones de acuerdo con las contribuciones de los trabajadores, sin privilegios", afirmó la ministra, que también confirmó que los italianos tendrán que aportar durante 42 años para poder cobrar una pensión de jubilación. Será posible anticipar la edad de retiro, pero a costa de cobrar menos dinero. Es decir, se acabaron las situaciones que permitían que hubiera italianos felizmente jubilados a los 50 años y cobrando la pensión prácticamente íntegra.
Además, a partir de 2012, la edad de jubilación de los italianos pasará de los 65 años a los 66. Y la de las italianas (hasta ahora podían jubilarse a los 60 años) ascenderá a los 62. La idea es que la edad vaya subiendo paulatinamente para que en 2018 se equipare a los 66 años de los hombres.
El paquete de medidas también incluye recortes de hasta 500 millones de euros en los gobiernos y las administraciones provinciales (con la eliminación de las juntas), recortes a los costos de la política, un aumento de dos puntos del IVA, la recuperación del impuesto inmobiliario que Berlusconi había eliminado para la primera vivienda y la prohibición de realizar transacciones en efectivo por encima de los 1000 euros, con el objetivo de luchar contra el flagelo de la evasión fiscal.
Además, se decidió establecer un impuesto para los propietarios de yates, aviones y autos de lujo.
En tanto, las autoridades esperan estimular el crecimiento con la desgravación de los capitales reinvertidos en empresas y con la exoneración de impuestos al trabajo a quienes empleen a jóvenes y mujeres.
Monti, que destacó que su gobierno se concentró más en un aumento de los impuestos sobre los patrimonios que sobre el trabajo, presentará hoy la denominada "maniobra" ante el Parlamento. Los sindicatos anunciaron que los recortes afectarán a los trabajadores y pensionados más pobres, aunque hubo pocas señales de una seria oposición al plan, que sería aprobado antes de Navidad.
El premier aclaró que no pedía a los italianos que hiciesen sacrificios "porque Europa lo pide" y dijo que no se sentía sometido a la presión de Merkel y Sarkozy. "La culpa de la deuda pública es de los italianos, no de los europeos", dijo Monti.
Las medidas
Austeridad. El decreto "Salva Italia" prevé medidas de ajuste presupuestario por unos 20.000 millones de euros.
Fomento. Al mismo tiempo, el gobierno dedicará 10.000 millones de euros a inversiones para impulsar el crecimiento y reactivar la demanda de empleo.
Impuestos. El plan prevé un alza del IVA del 21 al 23% y la reintroducción del impuesto a la vivienda, cancelado por el gobierno de Berlusconi. Habrá nuevas cargas impositivas sobre autos de alta gama, aviones y helicópteros privados.
Jubilación. Se eleva la edad de jubilación de 65 a 66 años en el caso de los hombres, y de 60 a 62 en el de las mujeres. En 2018 se equiparán ambos sexos en los 66 años.
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