Permite una mayor flexibilidad del mercado y facilita los despidos; para el premier, el cambio "histórico" fomentará el empleo juvenil
ROMA.- Bienvenida "flexibilidad", adiós " posto fisso ". En plena tormenta financiera en Europa, agobiada por la crisis de deuda soberana y sacudida por ajustes draconianos y desempleo, el gobierno tecnócrata del primer ministro Mario Monti presentó ayer una revolucionaria reforma laboral, que apunta a alentar el crecimiento económico y el empleo, dos factores que se han vuelto un espejismo en Italia.
"La reforma del mercado del trabajo representa un compromiso de relieve histórico para Italia", afirmó Monti, al presentar ayer en una conferencia de prensa los detalles de una polémica reforma laboral que pretende relanzar la economía italiana,en recesión.
El premier añadió que esperaba que el Parlamento apruebe las medidas "tan pronto como sea posible".
Si bien permite que los trabajadores sean despedidos con mayor facilidad, la reforma también brinda más oportunidades de empleo, en especial para los jóvenes, las principales víctimas de la crisis económica.
Mientras el desempleo en general ha trepado al 9,3% en Italia, la desocupación juvenil alcanza a casi el 32% de los menores de 25 años. Se estima que un joven de cada tres y casi la mitad de las mujeres que viven en el empobrecido sur del país están sin trabajo.
Monti explicó el proyecto de ley junto con la ministra de Trabajo, Elsa Fornero, tras semanas de discusiones con los principales partidos políticos y los sindicatos.
Las negociaciones giraron fundamentalmente sobre el emblemático y controvertido artículo 18 del Estatuto de Trabajadores, un punto tabú por ser considerado una de las máximas conquistas de los trabajadores ya que prácticamente hace imposible el despido, que el gobierno tecnócrata de Monti y los empresarios hubieran querido eliminar.
Fin del "dualismo"
Sin embargo, al final, presionado por el Partido Democrático (el principal de centroizquierda) y consciente de que los sindicatos, en pie de guerra, podrían haber paralizado el país con huelgas y movilizaciones de protesta, Monti debió conformarse con una modificación "equilibrada" del controvertido artículo.
Este texto permite la readmisión de los trabajadores en las empresas de más de 15 empleados si un juez considera que el despido es improcedente.
Después de que en una primera versión se eliminara ese derecho al reintegro, la gran novedad de ayer fue que la readmisión volvió a estar presente.
Fornero, de hecho, explicó que, según el nuevo texto, el juez podrá ahora decidir que el empleado vuelva a su puesto de trabajo siempre que considere que las causas de crisis económica que aduzca la empresa para su salida sean consideradas de "manifiesta inexistencia".
"No quiero hablar de la validez de las luchas sindicales, pero el mundo ha cambiado y hay que adecuarse", subrayó la ministra.
El jefe de gobierno afirmó, por su parte, que el objetivo de la reforma es terminar con el "dualismo" de un mercado laboral, marcado por la desigualdad entre trabajadores protegidos que tienen el " posto fisso " (puesto fijo) y los precarios, desprotegidos y sin derechos.
"La reforma permite contrastar el dualismo del mercado del trabajo italiano, al favorecer la instauración de relaciones más estables y limitando la precariedad", sostuvo Monti, de 68 años, ex comisario europeo y profesor universitario.
Insatisfacción
La decisión del gobierno de ceder en el debate sobre la eliminación del artículo 18 dejó insatisfechos a bancarios y empresarios, que en un comunicado conjunto indicaron que "para hacer una mala reforma, mejor no hacer ninguna".
Sin embargo, y en contraste, la medida revisada también contempla rebajar la máxima indemnización para los trabajadores despedidos a 24 meses de salario, tres menos que un tope previo de 27 meses.
Monti dijo que el gobierno dispone de márgenes de seguridad para equilibrar sus cuentas si la situación empeora.
"Tenemos un objetivo muy ambicioso, pero nos hemos dejado márgenes y no creo que una eventual evolución más negativa de la economía imponga realmente una nueva maniobra", afirmó, con lo que descartó más ajustes.
La reforma se conoció el mismo día en que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, llamó a varios gobiernos de la zona euro, como España, Italia y Grecia, a aplicar las reformas anunciadas en el mercado laboral.
"El modelo social europeo debe ser revisado porque es insostenible. Lograr la flexibilidad del mercado laboral es crucial para la economía de Europa", afirmó Draghi.
En tanto, en un clima cada vez más sombrío, se registraron dos nuevos suicidios por motivos económicos (ver aparte).
El ex juez anticorrupción y líder del partido Italia de los Valores, Antonio Di Pietro, pasó a la ofensiva contra el gobierno de inmediato y denunció: "Mientras Monti dice mentiras sobre la crisis que habría terminado, hay personas que se suicidan".
"Toda esta gente Monti la tiene sobre su conciencia", disparó.
Cuando le preguntaron al primer ministro durante la conferencia de prensa si quería contestarle al ex magistrado Di Pietro, el professore, fiel a su estilo, respondió con un seco "no"..

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