Un 24% en tres pagos, contra un 25 de una sola vez. 50 millones o 46, según el STML. 150 empleados a planta permanente. Díaz Pérez: “No somos la patronal”. Pedelhez: “Los municipales no presionamos para que se aumenten las tasas”.
Tras largas semanas de deliberaciones en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, el intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, tomó la decisión de otorgar el 24 por ciento de aumento a los trabajadores municipales en tres pagos, contra el 25% en un pago que reclamaba el Sindicato de Trabajadores Municipales de Lanús (STML).
El primer número de este evento es sin duda su duración, como declarara el secretario general del STML, Miguel Pedelhez, cuando afirmó que llevó más de 70 días de discusiones para no llegar a un acuerdo.
En ese marco, a pesar de que el gremio no consiguió lo que pretendía, Pedelhez manifestó cierta conformidad al sostener que, si no hubieran peleado como lo hicieron, con las medidas de fuerza incluidas, hubieran cobrado apenas el 13 por ciento en cinco cuotas.
Según Díaz Pérez, este 24 por ciento en tres pagos obedece a una situación financiera por la que atraviesa el Municipio, que lo restringe en la posibilidad de atravesar ese límite.
Díaz Pérez pareció categórico al manifestar que si “iba más allá de ese límite comprometía las cuentas públicas del Municipio”, por eso el intendente decidió dividir incluso el aumento en un 10% retroactivo a marzo más un pago único de 200 pesos, un 4% en junio y un 10 por ciento en agosto, más un 20 por ciento para jefes en dos pagos: marzo y agosto.
Por su parte, el Cuerpo de delegados gremiales salió a responderle a través de una carta abierta. En la misiva, afirman que —más allá del decreto— la discusión salarial “no ha terminado”. Asimismo, negaron ser “jugadores de ninguna interna”.
La carta abierta dirigida a Díaz Pérez comienza diciendo que “nunca nos hemos (los trabajadores) sentido más ignorados”. Y advierte: “Esta negociación, que sufre en este momento un impasse, de ninguna manera ha terminado”.
En este tono, el Cuerpo de delegados plantea: “No somos jugadores de ninguna interna partidaria ni de pujas políticas por el poder local. Somos trabajadores, no somos idiotas útiles de nadie”.
Claro que Díaz Pérez tomó una decisión política que lo ubica en un lugar protagónico, desplazando de la noticia al sindicato, llegando incluso a personalizar el conflicto con Pedelhez, ya que conjeturó una razón “política” en la “actitud cerrada del secretario general”.
Curiosamente, Pedelhez no quiso confrontar esta vez y no respondió las críticas del Intendente, al menos en la charla que mantuvo con Diario del Sur luego del anuncio del decreto, aunque advirtió que el gremio no necesita reclamar salarios para tener conflictos por una demanda atrasada en otros ítems.
El otro número, que además acarreó otra severa crítica al titular del gremio, fue la recuperación de un punto de antigüedad a partir del 1 de enero de 2013, y en ese marco, Díaz Pérez eligió recordar que “hubo alguien (por Pedelhez) que levantó la mano para avalar la quita de la antigüedad”, tras agregar: “Cuando fue diputado nacional apoyé la iniciativa de un par mío que pedía la derogación de la ley (11.757)”, en obvia alusión al titular de la FESIMUBO, Rubén Cholito García.
En el marco del empleo, Díaz Pérez también anunció el pase a planta permanente de 150 empleados, más la recategorización de más de 400 trabajadores y adelantó que pasará a planta a muchos contratados en horas cátedras.
Pedelhez prefirió no salir a contragolpear a Díaz Pérez en el terreno mediático y se midió en sus declaraciones al manifestar: “¿Por qué se va enfrentar al Sindicato si no le sacamos la novia? Yo lo respeto mucho al Intendente, pero me parece que tiró chicanas y no entiende la maquinaria gremial, que es lenta y pesada”.
Esto venía a colación de la necesidad que tuvo el Intendente de aclarar un lugar común de crítica a él, como también resaltó Pedelhez respecto de viejas chicanas a los trabajadores.
Díaz Pérez quiso aclarar que no es la patronal, como suelen decir los gremialistas municipales y advirtió que “el municipio no da ganancias para ser patrón”, a la vez que recordó que él defiende el dinero de los vecinos.
Aquí sí Pedelhez contragolpeó, porque dijo sentirse harto de las frases hechas que les achacan a los municipales que los aumentos de tasas son por presión gremial y que cuando un sindicato hace medidas de fuerza es porque hay algo oscuro detrás.
La guerra de los lugares comunes de ataque llevó inevitablemente al otro número que remarcó Díaz Pérez para informar “el esfuerzo tremendo que le reporta al Municipio el aumento”.
El Intendente informó que el incremento salarial representa una erogación de 50 millones de pesos en un año, pero recalcó que “no habrá aumento de tasas”.
En este sentido, fue más allá y puso sobre la mesa los números negativos, que a veces se esconden cuando se habla de los resultados financieros de la gestión en tiempos eleccionarios.
Al respecto, Díaz Pérez explicó que el esfuerzo es doble porque Provincia de Buenos Aires no envió ni enviará 17 millones de pesos de coparticipación, que se sumas a esto los cinco millones de pesos que representó contener la demanda por el terrible temporal que azotó la región.
Pedelhez reafirmó su necesidad de que no le achaquen al gremio esas contingencias y dijo que el Sindicato entendía todo eso, pero recordó que los municipales querían discutir otras opciones de financiar el incremento, a la vez que discrepó con el número global de aumento y dijo que para él es de 46 millones.
El gremio está reclamando el destino de esa diferencia que remarca Pedelhez y pide que se sinceren otros intereses, como dónde está la plata de la capacitación para los empleados de la Municipalidad.
En esta guerra de números y frases hechas, que se parecen más a chicanas que a reafirmaciones de decisiones políticas, lo cierto es que los municipales de Lanús tienen su aumento, tal vez no cómo lo querían, pero, como dijo Viscellino de nuevo: “El aumento se tenía que dar (por consenso o por decreto)”.


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