Daniel Lagostena, detenido ayer como presunto autor del homicidio de su pareja, la joven Erica Soriano, se negó a declarar ante el fiscal de la causa.
Erica Soriano (30), embarazada de dos meses y medio, fue vista por última vez el 20 de agosto pasado de 2010 y la versión de su pareja es que al día siguiente ella se fue a visitar a su madre a la localidad de Villa Adelina, en el norte del conurbano, pero nunca llegó.
Lagostena se negó hoy a declarar ante el fiscal de la causa, Gerardo Loureyro, que ayer solicitó la detención luego de recibir un peritaje psicólogico que determinó que es un hombre "golpeador y violento que simula constantemente".
Según el pedido de detención, "se determinó que la última señal con vida de la víctima se dio en el domicilio de Lagostena, con quien mantenía una relación sentimental, por de más complicada y conflictiva, según testimonios de familiares y amigos".
Un vocero explicó que los investigadores entienden que Erica nunca salió de su casa rumbo a la de su madre, como declaró su pareja, y que presuntamente fue asesinada dentro de su casa el 20 de agosto de 2010 entre las 22 y las 5 de la madrugada.
Es que, según consta en la causa, esa tarde la pareja fue al médico y a las 21.14 Erica llamó por teléfono a una amiga y le dijo que estaba yendo con Daniel hacia su casa. Esa fue la última vez que se supo algo de ella.
Cerca de la medianoche, el ahora imputado comenzó a intercambiar mensajes con su sobrino Brian, con quien hasta entonces no tenía un trato cotidiano ni habitual, según establecieron los investigadores.
Finalmente, alrededor de las 5 de la madrugada del día siguiente un teléfono celular a nombre de la madre del joven se activó en Lanús, luego en la Costanera Norte, en Capital Federal, y nuevamente en la localidad del sur bonaerense.
Los pesquisas probaron que entre el teléfono de Lagostena y el de su sobrino se produjeron seis comunicaciones y presumen que se dieron en el lapso durante el cual se deshicieron del cuerpo.
Otro dato valorado para pedir la detención es que el 21 de agosto, cuando la familia de Erica fue a su casa para saber sobre ella, encontró el hogar a leña de la casa encendido, pese a que ese día se registraba una temperatura de 29 grados.
Luego, peritos hallaron en la chimenea restos de una bombacha, por lo que se presume que el imputado quemó allí la ropa de su pareja, y una mancha de sangre debajo de una mesita ratona que fue detectada con luminol, pese a que había sido lavada.
Lo que se pudo determinar es que la sangre pertenecía a una mujer, pero por el lavado no se pudo avanzar más en el cotejo.
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