La primera mujer al frente del organismo internacional de crédito deberá cumplir con un estricto código de ética Su primer desafío será la crisis de la deuda soberana griega
La ex ministra de Finanzas francesa tendrá un salario base de u$s 467.940 anuales y un subsidio para gastos de representación (sin rendición de cuentas) de u$s 83.760, lo que asciende a un total anual de u$s 551.700.
El abultado ingreso supera en 20% al del ex director del Fondo, el español Rodrigo Rato, que dejó el cargo en 2007.
El contrato firmado por la ex abogada de 55 años y madre de dos hijos, es similar al de Strauss-Kahn, salvo en el apartado sobre el código ético donde la institución internacional de crédito definió con detalles los principios que debe respetar su director-jefe.
Se espera de usted que observe las normas más elevadas de conducta ética, según los valores de integridad, imparcialidad y de discreción, esforzándose por evitar incluso la apariencia de algo inconveniente en su comportamiento, advierte uno de los párrafos.
Con la llegada de Lagarde, el FMI quiere dejar atrás el escándalo que significó la detención en Nueva York de Strauss-Kahn, acusado de haber atacado sexualmente a una mucama de un hotel, y su abrupta salida de la institución, aunque su ex número uno fue liberado el viernes y aún no está claro si los fiscales estadounidenses mantendrán los cargos en su contra.
Lagarde, una mujer elegante que mantiene grises sus cabellos, hizo carrera como abogada de negocios en Estados Unidos, antes de asumir como ministra de Finanzas en Francia de la mano del presidente Nicolas Sarkozy, cargo que ejerció por cuatro años y desde el que forjó una reputación internacional que le permitió disputar con éxito el comando del FMI.
En esa carrera, le ganó la pulseada al presidente del Banco Central mexicano, Agustín Carstens.
El principal desafío de Lagarde será encontrar caminos para paliar la crisis de deuda soberana de Grecia, buscando la forma de financiar a un país que seguramente no podrá volver a los mercados de deuda a principios de 2012, como se preveía, a pesar de la millonaria ayuda acordada con el FMI y los países de la zona euro.
En un comunicado interno, el Fondo destacó como uno de los temas prioritarios para su nueva inquilina, la difícil elección de las políticas necesarias para contribuir a la recuperación global y tratar la crisis de la zona euro.
Lagarde aseguró que someterá a los países europeos a los mismos estándares de exigencia que se aplican a otras economías en apuros.
Otro de sus desafíos será atender las exigencias de los países emergentes, que buscan aumentar su representación en el organismo en base a la nueva realidad económica internacional.

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