Por el cierre de muchos hornos y las inspecciones de la Afip, cuesta mucho conseguir ladrillos. Con ello, los precios se dispararon el 40% en un año.
Es que desde ya hace varias semanas los corralones cordobeses tienen graves dificultades para conseguir hornos proveedores, muchos de los cuales han debido cerrar luego de los continuos operativos que la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) viene llevando adelante sobre el sector para detectar evasión impositiva y el empleo de trabajadores informales.
“Hay problemas desde hace un tiempo para conseguir ladrillos comunes. Han cerrado muchos hornos de la periferia de la ciudad, y hoy el faltante es muy pronunciado”, le dijo a Día a Día Diego Merlino, vicepresidente de la Cámara de Ferreterías de Córdoba.
A esto se suma ahora la llegada del verano, época del año en que tradicionalmente la producción de ladrillos comunes se reduce a la mitad, debido a que las lluvias complican la tarea de los cortaderos. “Se trata de una actividad a cielo abierto, y el aumento de las precipitaciones dificulta el horneado de los ladrillos”, explicó Merlino. Por ello, las ferreterías y corralones locales llegan a tener demoras de entre 10 y 20 días para entregar los pedidos que reciben desde las obras.
En los últimos años, la producción de ladrillos de barro pasó de manos locales a propietarios de nacionalidad boliviana, muchos de los cuales se desempeñaban anteriormente como empleados de los mismos cortaderos. En varios de esos establecimientos, la Afip detectó empleo “en negro” y hasta trabajo esclavo, con ciudadanos bolivianos que eran traídos desde su país para “cortar” ladrillos en Córdoba en penosas condiciones.
Precios “al horno”. Esta falta de ladrillos comunes en el mercado cordobés ha provocado un consecuente incremento en los precios al público, suba que en promedio llega al 40 por ciento en relación con el último año.
Efectivamente, hoy el millar de ladrillos comunes se consigue en los corralones cordobeses a 850 pesos más IVA (alrededor de 1.100 pesos finales), cuando a fines del año pasado la misma carga costaba unos 600 pesos más IVA. Ello encarece muchas obras de viviendas particulares y también tareas de refacción que utilizan al ladrillo como insumo principal.
Por todo eso, muchos constructores terminan optando por ladrillos cerámicos o bloques de hormigón, aunque el diseño arquitectónico prevea inicialmente el uso de ladrillos comunes.
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