La lactancia materna favorece a un crecimiento sano

Es interesante que los padres reciban una orientación, y luego ellos mismos encuentren la forma de recorrer el proceso
Para que pueda existir lactancia materna hace falta una madre dispuesta a ofrecer ese "regalo" a su hijo y un bebé. Pero si existe una madre, un hijo y un padre como soporte tenemos lo que se conoce como triángulo de la lactancia, que hará que la probabilidad de éxito de la misma aumente considerablemente.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría, Filial Formosa, se admitió que es difícil ofrecer consejos porque lógicamente cada caso es diferente, depende de cada familia, cada niño y su entorno, algunos bebés son más demandantes y otros más relajados. Pero sí, es interesante que los padres reciban una orientación, y luego ellos mismos encontrarán la forma de hacer las cosas de la mejor manera posible.

Siempre que te sea posible, el padre debe participar del momento del amamantamiento, su presencia, cariño y contacto físico son muy importantes. Colaborar en las tareas del hogar; ya que existe una demanda continua del bebé sobre la mamá y ésta puede verse sobrecargada. Si hay hijos mayores, el padre puede ocuparse de ellos y así permitir que la mamá pueda dar el pecho más tranquilamente a su nuevo bebé.

Es conveniente que el padre brinde apoyo a su pareja cuando surjan inconvenientes como "dudas de la madre de su capacidad de amamantar, cansancio o agotamiento, etc". Y recordar que el éxito de este período depende mucho de su actitud y que la lactancia materna favorecerá a que tu hijo crezca más sano.

Más beneficios

Las mujeres que amamantan son eficaces en función de la energía, pueden producir leche aún con ingesta calórico inadecuada.

Las madres que amamantan son capaces de decodificar antes y mejor las necesidades del bebé: sabrá si llora por hambre, necesidad de cariño o cólicos (dolor de panza).

El madre que da el pecho a su bebé ni bien nace éste tendrá un menor sangrado posparto, por la secreción de ocitosina que estimula la contracción uterina, menos anemia. La recuperación del parto es más rápida.

Asimismo, el proceso de amamantamiento retarda la iniciación de la menstruación, por lo que es un buen anticonceptivo natural. Menor riesgo de cáncer de mama, incluso el de origen genético, de útero y ovarios. Mejor digestión de los alimentos por mayor secreción de enzimas digestivas. Reduce la depresión posparto. Reduce el maltrato y abandono posterior del bebé, por mejores lazos afectivos. Menor pérdida de calcio urinario y aumento de la captación de calcio en el intestino materno durante la lactancia (menor osteoporosis post menopausia). Menor riesgo de Artritis Reumatoidea. Menor riesgo de Diabetes tipo 2. Menos riesgo de enfermedad coronaria. Mejora la autoestima y seguridad en sí misma. Practicidad (sólo hay que salir con los pañales).

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