El jardín fue diseñado por Coate, quien lo donó a Camilo Aldao hijo y éste a María Kodama, presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
El laberinto cuenta con unas 1200 plantas de arbustos plantados hace ocho años en un espacio de 100 por 70 metros que crecen año a año en la estancia Los Alamos, de la familia Aldao, en la localidad de Cuadro Benegas, a unos diez kilómetros del centro de San Rafael.
"El diseño es muy bello y tiene que ver mucho con la filosofía y poesía de Borges, quien decía siempre que la vida es un laberinto donde uno a veces no encuentra los caminos pero también está la esperanza de encontrar la salida", apuntó Romano.
El laberinto que se construyó hace ocho años todavía no tiene la altura necesaria, de alrededor de 1,60 metros, pero está en constante crecimiento y ya se puede apreciar el diseño basado en la palabra de Borges, como un libro abierto.
Inclusive, la finca cuenta con un mangrullo en uno de sus costados para poder verlo en altura y así apreciarlo desde una dimensión mucho más clara.
El jardín fue diseñado por Coate, quien lo donó a Camilo Aldao hijo (fallecido en enero de 2004) y éste a María Kodama, presidenta de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
La viuda del escritor, a la vez, cedió el derecho de construir el jardín veneciano a la Fundación Giorgio Cini.
Precisamente ayer, Kodama en Venecia afirmó en una rueda de prensa: "Hay quienes adoran los laberintos para poder salir de ellos mientras yo, en cambio, prefiero perderme", al presentar el laberinto dedicado a la memoria de Borges ante los medios internacionales
"Venecia es de por sí un laberinto y a Jorge Luis le gustaba perderse en ese dédalo onírico de calles y canales, admirando esa paz y ese silencio tan típicos de la ciudad", dijo Kodama.
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