No hay buenas noticias, el panorama se presenta oscuro pero, sobre todo; seco. La ausencia de lluvias, que ya acumula más de cinco meses desde aquél histórico 8 de marzo cuando cayeron 190 milímetros en un solo día en Santa Rosa y alrededores, promete prolongarse luego de un invierno particularmente duro y nada beneficioso para la tierra.
Este cuadro de situación para una provincia como La Pampa, de pronunciado desarrollo agrícola-ganadero, no hace otra cosa que encender las alarmas, según admitieron los especialistas en la materia.