El Kremlin combate las protestas con arrestos masivos

El Kremlin combate las protestas con arrestos masivos

Más de 500 opositores que denuncian un fraude de Putin fueron detenidos ayer en varias ciudades

MOSCU.- Más de 500 opositores fueron detenidos ayer en Moscú y San Petersburgo en la segunda jornada de protestas en Rusia contra el primer ministro Vladimir Putin, acusado de haber cometido un gigantesco fraude en las elecciones parlamentarias del fin de semana pasado, en las que se impuso el oficialismo.

Tras la masiva participación en la marcha celebrada anteayer, las autoridades decidieron reforzar la seguridad en las calles y desplegaron en la capital rusa a la división de elite Dzerjinski y otras fuerzas especiales del Ministerio del Interior.

Al grito de "Rusia sin Putin", el eslogan más repetido por los opositores, miles de personas desafiaron la prohibición gubernamental de manifestarse y volvieron a tomar las calles de Moscú para denunciar las "irregularidades" que, según la oposición y los observadores internacionales, se cometieron durante el proceso electoral.

Rusia Unida, el partido gobernante, logró cerca del 50% de los votos en los comicios, seguido de lejos por el Partido Comunista, con cerca del 20%. A pesar del triunfo, el oficialismo (que en 2007 obtuvo el 64% de los votos) perdió la mayoría de dos tercios en la Duma (Cámara baja), lo que lo inhabilita para realizar reformas constitucionales. "Son pérdidas inevitables para los partidos en el poder", dijo ayer Putin, que aspira a volver a la presidencia en las elecciones de marzo próximo.

Los organizadores de la protesta utilizaron activamente la red social Facebook para llamar a sus partidarios a manifestarse contra el fraude. "¿Continúa la revolución? Sí. A las 19 en la [plaza de] Triumfalnaya", comentó uno de los usuarios de las redes sociales.

La policía informó que hubo 250 detenidos en Triumfalnaya. Entre ellos figuran el escritor Eduard Limonov, líder del movimiento opositor La Otra Rusia; Sergei Mitrojin, dirigente del partido liberal Yabloko, y el dirigente opositor Boris Nemtsov. También fueron detenidos Oleg Orlov, de la organización de derechos humanos Memorial, y varios periodistas, según el diario digital Gazeta.

"No recuerdo nada igual. Acababa de salir del subte cuando me detuvieron y me metieron en un auto oficial sin explicación alguna", relató Nemtsov, ex viceprimer ministro.

Ante la creciente indignación popular, el Kremlin reconoció que se vio forzado a desplegar tropas especiales en Moscú. Los efectivos del Ministerio del Interior permanecerán en las calles hasta el fin de semana, cuando se anuncien los resultados definitivos de los comicios, según informó el vocero Oleg Yelnikov.

Los numerosos efectivos antidisturbios lograron impedir el acceso de los manifestantes a la plaza Triumfalnaya, habitual lugar de concentración de la oposición más radical a Putin. En esa plaza se habían concentrado cientos de miembros de jóvenes oficialistas para abortar la protesta de la oposición.

"El pueblo no cree en Putin", fue uno de los lemas más repetidos por los activistas opositores, que demandaron a las autoridades la liberación de los detenidos en la primera jornada de protesta, entre ellos el popular bloguero Alexei Navalni y el líder del movimiento opositor Solidarnost (Solidaridad), Ilia Iashin. Ambos activistas fueron condenados ayer a 15 días de arresto administrativo.

Tanto la ONG Golos (Voto) como la emisora de radio Eco de Moscú denunciaron múltiples irregularidades durante la jornada electoral, como la introducción masiva de boletas y el acarreo de personas a diferentes centros electorales para votar repetidamente por Rusia Unida.

"Las boletas introducidas fraudulentamente suman entre 10 y 15 millones; son votos robados a la gente", señaló Nemtsov. Los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) confirmaron algunas de las denuncias presentadas por la oposición. Pero el presidente Dimitri Medvedev rechazó ayer que esas denuncias, algunas de ellas recogidas en video por particulares, puedan ser utilizadas como prueba del fraude.

El mandatario salió al paso de las críticas vertidas por Estados Unidos sobre el proceso electoral ruso. La secretaria de Estado Hillary Clinton había mostrado su preocupación por las denuncias de fraude. Durante una reunión ministerial de la OSCE celebrada en Vilna, Clinton dijo: "La votación no fue ni libre ni justa". Para Medvedev, esas críticas están fuera de lugar: "Lo próximo que harán será decirnos cómo tiene que ser nuestra Constitución", dijo irónicamente.

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