El escritor realizó un breve análisis del presente del país y se mostró preocupado por lo que considera “mal uso” de la constitución y la democracia. Además, manifestó una posición optimista de cara a las próximas elecciones debido a que cree que los partidos están dispuestos a llegar a un consenso político que no implique enfrentamientos.
La llegada del Bicentenario planteó diferentes interrogantes sociales y políticos en el país. El repaso de la historia produce nuevos planteamientos y diferentes opiniones acerca del acontecer político de la patria.
En este contexto, la palabra autorizada del filósofo y periodista Santiago Kovadloff es una de las tantas voces que contribuyen a mejorar los parámetros de una democracia herida.
“Desde el oficialismo a la oposición se ha contribuido a algo fundamental que es la destitución de la vida constitucional; la Constitución ha dejado de regir la acción política. Entonces los que demandan más constitucionalidad y los que demandan menos constitucionalidad, la instrumentan a través de un poder que es estrictamente republicano, y los que reivindican los valores republicanos tienen poca capacidad de gestión en virtud de su fragmentación”, explicó.
El filósofo llegó a la ciudad del petróleo por iniciativa del colegio Abraham Lincoln que en el marco del Bicentenario propuso el ciclo de conferencias sobre “¿Qué ha sido, es y podrá ser la Argentina?”.
En esta segunda conferencia el periodista y escritor, Santiago Kovadloff, se refirió a la temática: “Argentina ante los desafíos del presente”.
En la charla que mantuvo con Diario Patagónico, quien recientemente recibió el Premio Pluma de Honor que otorga la Academia Nacional de Periodismo se refirió a las secuelas políticas que atraviesa el país.
”El valor real de la democracia es la deuda con la equidad social. Un país con dos millones de pobres como la Argentina es una vergüenza. Acá la pobreza es el resultado de la política perversa y no de la falta de recursos; no podemos tener dos millones de pobres”, sostuvo.
Asimismo, resaltó que “la incredulidad que reviste la política en este sector social afectado por el subempleo y la ausencia de educación y salud está justificada porque sin dignidad personal no puede haber valores cívicos. La democracia hoy es una tarea y esa tarea consiste en restituirle credibilidad”, reflexionó. Sin embargo, se mostró optimista ante la llegada de las elecciones presidenciales en 2011. “Hoy en día estamos ante un fenómeno muy interesante de reconstrucción de la vida partidaria. Muy gradualmente el radicalismo empieza a dar muestras de la posibilidad de realizar liderazgos conciliadores”, señaló.
Para Kovadloff, “(Julio) Cobos es una figura que en su momento despertó mucho interés en la oposición porque no tenía una actitud rencorosa, pero no debemos olvidar que fue expulsado del propio partido por traidor y el propio Frente para la Victoria lo considera un traidor. Entonces estos antecedentes y vaivenes, más allá de su valoración, no señalan una conducta muy diáfana”.
Sin embargo, Ricardo Alfonsín “es un hombre que logró que su victoria no implicara hostilidades violentas por parte de nadie, en un país tan afectado por enfrentamientos”.
Además, el ensayista y periodista destacó el rol del Bicentenario y su efecto en los ciudadanos de un país incrédulo de promesas electorales. “Tiene un doble carácter; confraternizamos entre nosotros porque es hermoso que la patria cumpla años; tuvimos el privilegio de ser protagonistas de algo que no se volverá a repetir y ahí hubo una emoción auténtica vivida, esencialmente no destruido por el escepticismo político que no pudo destruir la posibilidad de identificarnos como ciudadanos en el estado de precariedad en que estamos, pero nos pudimos identificar y a la vez nos dimos cuenta qué lejos estamos de haber reconciliado la vida política con la ética”, destacó.

Comentá la nota