Mientras no hay combustible, Cristóbal López se quedó con importantes zonas hidrocarburíferas de Santa Cruz. Podría entrar en YPF con ayuda K.
Desde hace varias semanas, circulan trascendidos acerca de que el Gobierno nacional busca cambiar la composición accionaria de YPF.
El motivo no sería solucionar los graves problemas energéticos del país, sino servirle en bandeja un nuevo negocio a su principal amigo empresario: Cristóbal López.
Cristóbal ya no sólo es propietario de casinos y salas con máquinas tragamonedas en 19 ciudades del país, varias adquiridas gracias a favores kirchneristas. En los últimos años se diversificó con empresas dedicadas a la cría de caballos criollos, a la producción de dulce de leche y de aceite de oliva. También desembarcó en el mercado de la producción y transporte de hidrocarburos, a través de la firma Oil.
Oil inició sus actividades en la provincia de Chubut como una empresa proveedora de soluciones integrales para la industria hidrocarburífera y minera. Se constituyó formalmente en 2001, pero su mayor volumen de negocios se produjo con la llegada de Néstor Kirchner a la Casa Rosada en 2003. Y su principal lugar de expansión se dio en Santa Cruz, el pago chico del kirchnerismo.
Capitalismo de amigos
“Se han dado áreas de exploración a amigos del Gobierno que no saben nada de petróleo y que tampoco están dispuestos a invertir. El caso más grave se da en Santa Cruz, donde el año pasado se repartieron más de 7 millones de hectáreas entre Lázaro Báez y Cristóbal López, gente que no ha invertido nada”, le dijo a Hoy el exsecretario de Energía Alieto Guadagni.
Guadagni agregó que “hubo un acuerdo en 2008 por el cual el grupo Petersen (firma que se constituyó en Australia, un país del Commonwealth -la comunidad de naciones súbditas de la corona británica-, y que preside el empresario Enrique Eskenazi) vació YPF, la descapitalizó, y el Gobierno nacional lo sabía, conocía toda la operación porque tiene un director del Estado en la empresa. Por eso, no se entiende para qué quiere estatizar o nacionalizar si ya tiene un director y no le sirvió para nada”.
Guadagni remarcó: “YPF ahora tiene el 15% del gas y el 18% del petróleo. Es una empresa chica, que en nada se asemeja a lo que era treinta años atrás. Nosotros vendimos el lechón gordo y vamos a comprar el chancho flaco. Si se estatiza, el Estado va a gastar millones que van a ir a parar a Cataluña”.
Sospechosa licitación
Con una celeridad llamativa y poco habitual, el 17 de noviembre de 2006 el gobierno de Santa Cruz evaluó en apenas 23 días hábiles las ofertas para licitar quince áreas petroleras, cuando tanto la ley como la práctica indican entre sesenta y noventa días. Además, las firmas de López tenían un 100% de capital regional (instalado en Santa Cruz, Chubut o Tierra del Fuego), por lo que, según las condiciones del pliego, sus puntos subían de manera irremontable para cualquier competidor, aunque ofreciera una altísima inversión o importantes regalías.
Otro punto oscuro fue que no se exigió ningún parámetro objetivo de evaluación técnica; para decirlo de otro modo: no importaba que el ganador alguna vez hubiera extraído petróleo o administrado un autoservicio.
Actualmente, Cristóbal López conserva el 1% de la producción nacional de hidrocarburos. Pero aquellos que prefieren ver la película completa, con una mirada de lo que puede llegar a venir en el corto y mediano plazo, sostienen que tiene todo montado para morder en YPF. Por eso, además de quedarse con las áreas petroleras de Santa Cruz, también adquirió las estaciones de servicio de Petrobras.
De vendedor de pollos a empresario
El zar kirchnerista del juego, cuando tenía 18 años, vendía pollos y verduras en Comodoro Rivadavia. Pero, de la mano de Armando “Bombón” Mercado (exesposo de Alicia Kirchner), comenzó a escalar en el mundo de los negocios.
En 1992, en su Chubut natal, bajo el gobierno del radical Carlos Maestro, fundó la firma Casino Club junto a Ricardo Benedicto, un empresario relacionado con la constructora Kank y Costilla, que es una de las principales adjudicatarias de la obra pública en Santa Cruz y estaría vinculada a Julio de Vido, y el empresario K Lázaro Báez.
Ahora, Cristóbal posee casinos y también medios de comunicación.
Escasez de nafta y caída de reservas de gas
El desabastecimiento de combustible se vive cada vez con mayor fuerza en la región. En los últimos días, llenar el tanque se convirtió en una odisea en La Plata. Esa situación es similar en otros puntos del país. Al respecto, el Instituto Argentino de la Energía (IAE), conformado por exsecretarios de Energía del país, advirtió que se vive una “crisis energética sin precedentes”, con fuertes caídas en las reservas y la producción de hidrocarburos y la pérdida del auto-abastecimiento.
Según el IAE, desde la llegada de Néstor Kirchner a la Presidencia, en 2003, y hasta 2010, las reservas de petróleo cayeron un 6% y las de gas se desplomaron un 41%. En igual período, la producción de petróleo disminuyó un 18% y la de gas, un 7%, según el informe.
En lo referido al gas, Argentina es un caso inédito a nivel mundial. La mitad del consumo total energético del país es cubierto con ese hidrocarburo, cuando en Estados Unidos el gas ocupa el 27%, y en Brasil apenas el 9. Sin embargo, hay países donde el gas implica más de la mitad del consumo energético (como Catar, Argelia, Emiratos Arabes, Irán y Rusia), pero esos estados tienen reservas gasíferas que superan los 70 años.
La relación reserva-producción en Argentina es hoy inferior a los ocho años. La Secretaría de Energía de la Nación publicó recientemente el total de reservas gasíferas del año 2010, advirtiendo que cayeron casi un 10% durante ese período, a pesar de que a fines de ese año el Gobierno difundió descubrimientos de yacimientos, dando informaciones sumamente optimistas al respecto.
El Gobierno sigue arrinconando a YPF
El Gobierno nacional redobló ayer la presión sobre la petrolera YPF al advertirle que, si se produce desabastecimiento de combustible, se adoptarán “enérgicas medidas” contra la compañía. Esta fue la respuesta de la Casa Rosada ante la denuncia de la empresa de que podría faltar combustible por las trabas oficiales para importar y por problemas para comprar dólares. Es la segunda ofensiva en la semana que lanza el Gobierno contra YPF, tras la sanción de 8 millones de dólares que le aplicó la AFIP por supuestas diferencias en la liquidación de derechos a las exportaciones.





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