Le pusieron límites a días de que admitiera sus aspiraciones presidenciales. Además se aceptaron las renuncias de Moyano, Piumato y Alberto Fernández
Al igual que su marido, hasta que lo reflotó en 2008 en medio del conflicto con el campo, la mandataria Cristina Fernández de Kirchner nunca demostró interés por el ámbito partidario. Pero ayer, de reposo en Olivos, estuvo pendiente del encuentro. Entre gobernadores, ministros, legisladores e intendentes, se acercó a la sede de Matheu al 100 el secretario general de la Presidencia, Carlos Zaninni. También ingresaron referentes de La Cámpora, como Andrés Larroque y Wado De Pedro, que no pertenecen a la conducción del PJ.
No se extendieron todos los mandatos. Hubo excepciones ya que se aprobaron casi por unanimidad las renuncias del líder camionero Hugo Moyano, que había acusado al PJ de ser “una cáscara vacía”, la su aliado Julio Piumato y la del ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández. El diputado cegetista Héctor Recalde fue el único que se abstuvo a la hora de votar.
En medio de la guerra ya no tan silenciosa entre el sciolismo y el ultrakirchnerismo, desde Olivos quisieron dejar en claro que el partido no queda en manos del gobernador bonaerense, a pesar de que lo presidirá hasta el 2013. Uno de los temas incluido en la agenda del encuentro, aportado por el apoderado del PJ, el diputado Jorge Landau, fue la creación de una Comisión de Acción Política. Integrada por 21 miembros, funcionará como la mesa chica justicialista. En la conferencia de prensa postcónclave, el gobernador chaqueño Jorge Capitanich evitó mencionar sus integrantes pero algunos trascendieron. Entre ellos: los ministros Florencio Randazzo (Interior) y Julio de Vido (Planificación); los gremialistas Antonio Caló (candidato oficial para suceder a Moyano en la CGT) y Andrés Rodríguez; el camporista bonaerense José Ottavis; los legisladores Agustín Rossi y Aníbal Fernández y los gobernadores José Luis Gioja (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Capitanich. Confirmado por el propio sciolismo, el listado completo no incluye al gobernador ni a ningún dirigente de su confianza. “Daniel no tiene que estar ahí, ya es el presidente”, justificaban ayer los sciolistas. Pero la selección de ese órgano es entendido, según fuentes partidarias, como una “bendición presidencial” para sus flamantes miembros.
Para cerrar el cónclave, los consejeros justicialistas firmaron un extenso documento que enaltece las administraciones kirchneristas desde 2003. Scioli lo leyó en la reunión pero no fue él quien lo redactó, según admitieron en su entorno.



















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