El kirchnerismo insiste en que la reforma tributaria se haga con un decreto

Ni en los viejos tiempos de los caudillos del Conurbano había tantas internas políticas en la provincia de Buenos Aires. La batalla por el 2015, que se precipitó por decisión de Cristina Kirchner, está poniendo en jaque la gestión del gobernador Daniel Scioli.

Aunque los abogados reconocen que es inviable que la reforma tributaria se imponga con un decreto –dicen que hace falta una ley–, la orden de la jefa de Estado a la tropa K bonaerense fue presionar al mandatario para que utilice ese recurso administrativo.

“Técnicamente no se puede hacer, pero políticamente sí. Es arbitrario. Pero si así lo quiere el Gobierno nacional, así se hará”, reconoció a PERFIL un alto dirigente nacional con arraigo en Buenos Aires. Ayer, Fernando “Chino” Navarro, diputado provincial K, con peso en la estructura oficial, advirtió que “es una posibilidad” hacer el revalúo por decreto. “Scioli tendrá que evaluarlo”, consideró el líder del Movimiento Evita en declaraciones a Radio América. Navarro no usó un discurso de barricada, incluso defendió al gobernador, pero dejó en claro cuál es la idea de la Rosada. Lo había dicho, un día antes, Hernán Lorenzino, ministro de Economía de la Nación.

Dos veces intentó el gobernador convertir en ley el proyecto que tiene media sanción del Senado y que significará para las arcas provinciales un ingreso anual extra de 2.500 millones de pesos. No lo logró. No sólo por un supuesto boicot de sectores ligados al vice Gabriel Mariotto, sino también porque el radicalismo, que lo había respaldado en el Senado, se negó a prestar quórum en Diputados.

Scioli no quiere saber nada con un decreto. Además de la interna del PJ, en este proyecto lo que se juega es la pelea con el campo. El gobernador no quiere pagar un costo político alto. Pero parece que pretenden que lo haga. “Lo quieren esmerilar para que no tenga chances en la presidencial”, manifestó un funcionario del sciolismo. Lo que en la Provincia analizan es que la Rosada no tiene en cuenta la posibilidad y la implicancia que puede tener un portazo del gobernador.

“Cristina cree que detrás de Scioli no está la lealtad a ella, sino que hay empresarios y políticos que están enfrentados con el Gobierno nacional”, contó a este diario un funcionario del Ejecutivo. Del otro lado responden: “Daniel empezó con Néstor desde 2003 y lo acompañó siempre, en las buenas y en las malas”.

“Si la provincia es un botín de guerra se va a convertir en un escenario peligroso. Si se incendia la provincia puede producir un efecto boomerang y perjudicar al Gobierno nacional”, confesó un alto funcionario de Cristina.

El argumento que ofrece el Gobierno nacional para que Scioli lo saque por decreto es que ya hizo lo mismo con el impuesto inmobiliario urbano el año pasado. Sin embargo, en la Gobernación deshechan esa explicación. “Una cosa es ajustar y otra hacer un sistema nuevo. Eso necesita una ley”, dicen.

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