El Vicepresidente y el titular del bloque de Diputados, los K más cercanos al jefe sindical, lo criticaron por la huelga. Para Boudou, “intentó extorsionar”
Dos de las espadas kirchneristas que más cerca estuvieron de Hugo Moyano, el vicepresidente Amado Boudou y el jefe del bloque de diputados, Agustín Rossi, fustigaron ayer al camionero por el paro y la movilización que encabezó el miércoles en la Plaza de Mayo. “Intentó extorsionar y usar de rehenes a los argentinos”, se quejó el marplatense, que hace apenas un año fue precandidato porteño respaldado por el titular de la CGT. El santafesino fue tajante: “El paro fracasó”, dijo.
Boudou reapareció ante la prensa ayer, cuando participó en la Biblioteca del Congreso de la presentación de un libro sobre Malvinas editado por el gremio UPCN. Allí consideró que el de Moyano fue “un planteo político alejado de los intereses de los trabajadores” y que el camionero “estuvo fuera de lugar por sus expresiones hacia la democracia y hacia la Presidenta”.
“Lo de Moyano fueron fuegos de artificio de un planteo eminentemente político que ya no se entiende muy claramente a qué sectores representa. Desmenuzando el discurso se encuentran expresiones también presentes en los medios concentrados”, observó Boudou. Además, enfatizó que la movilización fue protagonizada por “un sector muy minoritario” porque “el conjunto de los trabajadores está acompañando” al Gobierno.
En la misma línea, Rossi consideró que “ayer (por el miércoles) en la Argentina no hubo paro”. Y apeló al recuerdo del ex titular de la CGT Saúl Ubaldini: “Cuando él decretaba un paro, no había ni un boliche abierto para tomar un café”, ironizó, y agregó: “Ni siquiera muchos de los dirigentes gremiales que estaban en el acto lograron que sus propios sindicatos acompañaran la decisión de Camioneros”.
El jefe de los diputados kirchneristas quedó muy molesto con el titular de la CGT cuando éste, días atrás, se refirió a él como “cabrita”. “Al Chivo (sobrenombre del diputado) yo lo he visto muy chivo, pero ahora parece que se ha vuelto cabrita. Lo acompañé en la campaña por Rosario, donde pusimos dinero y, ahí, no estaba tan cabrito”, lanzó en medio de la escalada verbal que coronó con su discurso durante la movilización frente a la Casa Rosada.
Según Rossi, Moyano “desgranó una cantidad de chicanas y descalificaciones que denotan la ausencia de argumentos para sostener el cambio en su posición política”. Porque, aseguró, el que cambió fue Moyano y no el Gobierno. “El Gobierno sigue estando en el mismo lugar: la defensa de los trabajadores, de los que menos tienen. Las políticas inclusivas están en el ADN de nuestro gobierno”.
A las críticas se sumó el senador Aníbal Fernández desde una columna de opinión en el matutino Tiempo Argentino. El ex jefe de Gabinete calificó al paro como “estéril” e “innecesario” y señaló que la medida solo representó “a las miserables apetencias particulares de un dirigente que ha trocado de ambicioso a angurriento”. Además, él también consideró que el miércoles “fue un día más en Buenos Aires” y mucho más en el interior, “donde no hubo casi movilizaciones”.
También desde el sindicalismo cercano al oficialismo llegaron cuestionamientos al discurso de Moyano en la Plaza. El secretario general del Sindicato de Trabajadores de Edificios (Suterh), Víctor Santa María, lo acusó de “romper la unidad sindical que reclama” por su “política personalista y de poco diálogo”. Además, consideró que las alusiones del camionero a “actitudes dictatoriales” del Gobierno fueron como “jugar con nafta en medio de un incendio”.





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