El presidente de la Convención Nacional del radicalismo, Ernesto Sanz, tras su paso por Tucumán indicó que el matrimonio presidencial se aleja cada vez más de la sociedad. Así también, indicó que la UCR posee proyectos y programas para llegar al poder en 2011. Bregó por un mayor equilibrio político en el marco institucional de Tucumán.
En Tucumán, las principales figuras del centanario partido dejaron plasmada la imagen de una fuerza que apunta a recuperar la unidad interna, como punto de partida en la carrera electoral.
Esto quedó demostrado el sábado, con el encuentro entre el diputado Ricardo Alfonsín y el vicepresidente Julio Cobos, en una reunión que se inscribe en el marco de la reorganización interna y el diseño de una serie de políticas programáticas fundadas en el consenso entre “correligionarios”.
Esa es la visión esgrimida por otra de las figuras que visitó la provincia con motivo de clausurar el encuentro y disertaciones llevadas a cabo por el Instituto Moisés Lebensohn en la residencia Universitaria de Horco Molle. En este caso, el presidente de la Convención Nacional (máximo órgano de jerarquía interna del radicalismo) Ernesto Sanz, señaló que "la recuperación de la UCR no es un hecho aislado, una tormenta de verano, se trata de un proceso sólido y continuo que viene desde abajo, desde las bases mismas de la juventud radical. Estamos cumpliendo con el mandato que nos dio la sociedad que es construir una alternativa al gobierno de Kirchner. Tenemos una organización, un programa que estamos construyendo, tenemos los candidatos para encarar la marcha hacia 2011, mientras que el combustible de todo esto lo entrega la mística militante".
Solos y recluidos
En este sentido, senador nacional aclaró que si bien cuentan con personalidades muy arraigadas en la buena concepción por parte de la ciudadanía (en relación a Cobos y Alfonsín) no se encuentra asegurada una fórmula presidencial conjunta entre ambos, pues deberá respetarse el armado de un frente electoral y la participación de cada una de sus representaciones.
"La fórmula es factible pero no deseable, debemos darle a los otros actores la posibilidad de compartir espacios en común. Por un lado no puedo estar atrayendo a distintos sectores y, por otro lado, decirles que la fórmula es hegemónica de radicales. Después de una experiencia traumática como la del kirchnerismo la Argentina necesita de un verdadero acuerdo de gobernabilidad con los sectores progresistas, republicanos y democráticos".
Asimismo, Sanz consideró que los tiempos de gestión del oficialismo comienzan a extinguirse dado el continuo distanciamiento que promueve con las diversas instancias sociales. "El Frente para la Victoria empieza a desgranarse, se percibe un clima de final de época en el país. Dentro del propio kirchnerismo se están produciendo una diáspora", señaló. A la vez puso como ejemplo que las diferencias con el gobernador de Buenos Aires Daniel Scioli en relación a la temática de seguridad "trajo como consecuencia que los intendentes más fuertes del conurbano bonaerense que eran los bastiones del gobierno, hoy están empezando a darles la espalda y alejarse lo más posible de esa manera de entender el poder, como siga así, a fines del mandato llega el matrimonio solo recluido en Olivos".
Uno de los posibles escenarios que puede concretarse luego de los comicios presidenciales del año próximo es que la tropa kirchnerista pase a ocupar el rol de oposición ante una eventual victoria del Acuerdo Cívico y Social, donde el radicalismo es el eje articulador de ese armado frentista.
Esta situación no fue desechada por Sanz para quien lo destacable es que no se conforme un espacio con el solo hecho de impedir la aplicación de instrumentos para la administración del país. "A nosotros nos preocupa que exista una oposición que se dedique solo a destruir y obstaculizar una gestión de gobierno, como lo fue el sindicalismo en la época de Alfonsín o como en la época de la Alianza cuando algunos gobernadores justicialistas alentaban el estallido social", recordó.
El partido, al poder
Siguiendo este lineamiento alertó sobre el grado de influencia política y económica que está adoptando la figura de Hugo Moyano al indicar que "se trata de un exceso que es muy malo, pero que tendrá un final que no será feliz. De ello solo se sale con muchas heridas, a Moyano le van a cobrar factura los propios sindicatos que son víctimas de ese crecimiento. Y le va a cobrar factura la sociedad porque no quiere un modelo sindical hegemónico. Esa va a ser la oportunidad para construir con los propios dirigentes democráticos y republicanos un sistema sindical en Argentina".
El senador por Mendoza no puso como excusa el pertenecer a otro territorio a la hora de manifestarse respecto de cómo es la consideración a nivel nacional de Tucumán y su vida institucional, por lo que estimó que en la provincia es "imprescindible generar equilibrio político ya que (José) Alperovich ha generado una fuerza con demasiado peso que pone en riesgo el cumplimiento de los valores republicanos, la división de poderes, la libertad de expresión, el control de las cuentas públicas. La sociedad tucumana no tiene derecho a crecer solo con una fuerza política que sea dueña de todo", disparó. Finalmente, caracterizó el recorrido histórico institucional de la Argentina de los últimos 20 años, insistiendo en que la gran mayoría de ellos fueron gobernados por el justicialismo "que dejó como herencia a nuestra democracia un péndulo degradante desde los 90 hasta la fecha. Hemos pasado de un sistema mercado-céntrico que nos dejó una Argentina hecha pelota a un país estado-céntrico donde la omnipresencia de los Kirchner amenaza con llevarse todo". Sin embargo, presagió que con el recambio de mando próximo "se vendrá con la UCR la revolución de los ciudadanos para retomar la democracia institucional y hacernos cargo de las deudas pendientes para construir una verdadera democracia social. Mi única obligación es dejar al partido en el poder", se impuso Sanz como meta personal.
Cuestión de modelos
Otro de los referentes del radicalismo que arribó a la provincia fue el diputado Ricardo Gil Lavedra quien estimó que el país atraviesa actualmente una crisis en sus valores democráticos al sostener que "estamos inmersos en una democracia vacía de contenido, donde prima la desigualdad y una democracia de pobres es una pobre democracia", graficó.
Como factores de esta inestabilidad en los patrones de organización nacional esgrimidos por el también constitucionalista, enumeró que "el autoritarismo, la corrupción, el patrimonialismo, el corporativismo, las decisiones populistas que hacen culto de la ilegalidad se constituyen en una forma de pensamiento y prácticas políticas propias de un gobierno como el de los Kirchner".
Al tiempo que garantizó que su partido "no pactará con la indecencia ya que nosotros aseguraremos la unión y la igualdad en libertad y respeto por la ley". Cabe destacar que durante las disertaciones el clima brindado por jóvenes militantes radicales fue comparable con la clásica liturgia peronista, ya que se pudo observar una gran festividad y euforia con cánticos que expresaban el anhelo de retornar al gobierno, una misión que para la mayoría de los concurrentes ya no significa una rotunda utopía.






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