El defensor General de la Ciudad, el kirchnerista Mario Kestelboim, le otorgó el puesto al juez que mantiene un duro enfrentamiento con el jefe de Gobierno y con el procurador Germán Garavano. La defensa que ya prepara de trapitos y manteros y el impacto que podría tener en las negociaciones por el Consejo de la Magistratura.
El defensor General de la Ciudad, Mario Kestelboim, hizo una movida que le podría traer más de un dolor de cabeza a Mauricio Macri: designó a un enemigo suyo como Defensor General adjunto en lo Penal, Contravencional y de Faltas.
Se trata del juez Roberto Andrés Gallardo, que mantiene una relación de constante asedio con el gobierno de Macri, que incluso intentó pedirle el juicio político.
El Poder Judicial de la Ciudad se divide en tres ramas: el Consejo de la Magistratura, el Tribunal Superior de Justicia y el Ministerio Público. En este último, además de la Asesora General Tutelar, se encuentran las dependencias de la Defensoría General que encabeza Kestelboim y la Fiscalía General, a cargo del macrista Germán Garavano.
Kestelboim se define como kirchnerista y, receloso del respaldo que recibe Garavano en desmedro de la Defensoría -en una visíon del Poder Judicial que define al PRO-, hizo una jugada audaz. Para eso firmó la resolución 237/11 (ver aparte) por la que designa interinamente a Gallardo como el defensor adjunto.
Kestelboim aprovechó la partida del garantista Alejandro Slokar, quien asumió la semana pasada como vocal de la Cámara Nacional de Casación Penal, para ocupar el lugar con Gallardo.
Si bien Slokar está en las antípodas del macrismo, su perfil técnico mantuvo asl diferencias soterradas. Dificilmente esto ocurra con el aguerrido Gallardo, que ha tenido virulentas polémicas con Macri, quien incluso impulso en el pasado una fallida recusación masiva del juez.
Fuentes judiciales ya anticiparon a LPO que Gallardo seguramente será desde su puesto de defensor adjunto -que en el escalafón judicial le representa el ascenso de tres peldaños- un acérrimo opositor de las iniciativas macristas contra trapitos, manteros y cualquier objeto de denuncia de contravención empujada por Garavano para controlar el Espacio Público, uno de los objetivos primordiales del jefe de Gobierno para su segundo mandato.
Previsor, como su designación todavía debe pasar por el Consejo de la Magistratura, Gallardo aún no renunció a su cargo como titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso, Administrativo y Tributario Nº2 de la Ciudad.
El impacto político
La elección de Gallardo implica un sutil matiz en la política de alianzas que venía deplegando en las última semanas el kirchnerismo con el ministro de Justicia paralelo del macrismo, Daniel “El Tano” Angelici.
Es que el acuerdo con Gallardo que integra el sector más de izquierda d ela familia judicial porteña, matiza los entendimientos que venían trabajando Angelici y el presidente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos, para acordar la futura composición del Consejo d ela Magistratura porteño.
Aunque también sirva acaso como elemento de presión, ante una negociación que el propio Macri viene demorando hace casi un año.




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