El kirchnerismo depende de las provincias perifericas

Un análisis de los principales proyectos legislativos que el Gobierno nacional logró que sean aprobados dictamina que su principal sostén estuvo en los diputados de las provincias menos desarrolladas. Los legisladores procedentes de provincias de la Pampa Húmeda fueron los más esquivos en apoyar proyectos de los K. La diferencia socioeconomica de las provncias favorecería al gobierno K
El Congreso Nacional aprobó prácticamente todos los proyectos de ley impulsados por el Gobierno entre 2005 y 2009, generalmente por amplio margen y con mínimas concesiones a los aliados de turno. Este apoyo al Gobierno estuvo regionalmente diferenciado, hubo legisladores de algunas provincias mucho más propensos a apoyar al Gobierno que los de otras.

Es interesante considerar si los legisladores de las siete provincias “metropolitanas” (grupo que comprende Mendoza y las seis provincias pampeanas: Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe), las más desarrolladas del país, fueron más reacios a apoyar al kirchnerismo que los legisladores provenientes de las 17 provincias periféricas. Aunque estos grupos distan de ser homogéneos (Misiones y Santa Cruz son dos provincias muy distintas, por ejemplo), hay motivos para creer que esta clasificación resulta válida para predecir qué legisladores estuvieron más o menos inclinados a apoyar al kirchnerismo en el Congreso durante esos años.

La distinción entre provincias metropolitanas y periféricas captura buena parte de las disparidades regionales que caracterizan al país. En particular, las metropolitanas tienden a ser mucho más pobladas que las periféricas; a elegir menos legisladores nacionales de los que les correspondería por su población; a presentar mejores indicadores sociales; a ser menos dependientes de los recursos nacionales y a contar con un sector público más reducido.

Para examinar si los legisladores de las provincias metropolitanas fueron menos propensos a apoyar al kirchnerismo que sus pares de las provincias periféricas, analizamos las votaciones nominales de los veinte proyectos de ley más importantes impulsados por el Gobierno nacional entre 2005 y 2009 (en el caso del Senado, la falta de datos limitó el análisis a 14 proyectos). La lista comprende las leyes más importantes y polémicas promovidas por el kirchnerismo durante esos años, como el presupuesto, la reforma del Consejo de la Magistratura, la Resolución 125 y la Ley de Medios.

La distinción surge muy marcada: entre los diputados provenientes de las provincias metropolitanas, el apoyo al Gobierno promedió el 46%, mientras que entre los diputados de las provincias periféricas este número trepa al 67% –una diferencia de más de veinte puntos. En cambio, en el caso del Senado prácticamente no hay diferencias entre los legisladores de las provincias metropolitanas y periféricas. Ello se debe tanto a la falta de datos (no contamos con información sobre las últimas votaciones nominales de 2009, justamente cuando el apoyo al Gobierno estaba en su punto más bajo) como al sistema de renovación por tercios, que hace que la Cámara alta sea relativamente poco permeable a los cambios en la opinión pública.

En suma, estos números muestran que la imagen del Congreso como una simple “escribanía” que simplemente ratifica lo dispuesto por el Ejecutivo debe ser matizada; ciertamente: el Gobierno logró imponer su agenda en casi todos los casos, pero lo hizo aprovechando las enormes disparidades regionales que caracterizan al país.

En particular, esto ratifica que el principal sostén del Gobierno no está en la izquierda, sino en el peronismo. De hecho, en términos relativos, el peronismo es más fuerte en las provincias periféricas que en el Conurbano, y son justamente los legisladores peronistas de esas provincias los que aprobaron las leyes que el kirchnerismo consideraba claves para fortalecer su poder, como la emergencia económica, la reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia o la reforma del Consejo de la Magistratura. En cambio, los diputados de centroizquierda, que generalmente son elegidos en distritos grandes y ricos como Santa Fe, Buenos Aires y la Capital, sólo votaron con el Gobierno cuando éste impulsaba leyes claramente identificadas con la izquierda, como ser las estatizaciones de Aerolíneas y las AFJP, o la Ley de Medios.

Estos datos explican por qué el Gobierno logró soportar bastante bien la enorme pérdida de popularidad que le significó el conflicto con el campo. Por último todo parece indicar que estas diferencias regionales se mantendrán –y probablemente se acentuarán– en los dos últimos años del mandato de Cristina Kirchner. En efecto, en las elecciones del 28 de junio pasado el Gobierno perdió 22 de los 42 diputados (52%) que renovaba en las provincias metropolitanas, pero sólo ocho de los 35 (23%) que ponía en juego en las periféricas, por lo que es de esperar que siga compensando los apoyos perdidos entre los diputados del primer grupo con los que pueda conservar en los demás.

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