La Presidenta no lo recibió y lo mandó a hablar con Lorenzino; Boudou lo criticó por su plan 2015
La relación de Cristina Kirchner y Daniel Scioli llegó ayer a un punto de máxima tensión. La Presidenta pegó en un tema sensible para el gobernador, como cuestionar su gestión, y lo dejó sumido en el silencio público, que ayer era el comentario socarrón en la Casa Rosada.
A coro, el Gobierno cuestionó a Scioli por su falta de gestión y lo acorraló al darle menos de la mitad de los fondos que, en persona, tuvo que ir a buscar ante el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, ayer por la mañana. En los despachos oficiales y desde el kirchnerismo afincado en La Plata dejaban traslucir cierto regocijo por lo que consideraban una "encerrona política" en la que Cristina había dejado al gobernador bonaerense.
La Presidenta ni siquiera habló con Scioli y ayer a la mañana lo mandó a que se reuniera con Lorenzino, sin siquiera escucharlo ella misma. Después de recibir instrucciones de la Presidenta, el ministro convocó a una conferencia de prensa para anunciar el envío de 1000 millones de pesos, mucho menos de lo que le había pedido el gobernador.
Lorenzino sorprendió con un discurso de fuerte tono político en el que se encargó de dejar en claro que el Estado nacional estaba haciendo una excepción con Scioli y advirtió que lo seguirá haciendo siempre y cuando el mandatario se dedique a administrar con responsabilidad.
"Es una transferencia extraordinaria", aclaró a propósito varias veces el ministro de Economía sobre los detalles del envío de fondos nacionales a La Plata. Insistió en que el dinero que recibió Scioli eran fondos que la Presidenta decidió otorgarle. "No es parte de deudas nacionales con la provincia ni de dinero que provenga de la coparticipación, que se distribuye de manera automática", aclaraban en el Gobierno.
Con Scioli lanzado a la carrera por la sucesión en 2015, la Casa Rosada ya no le perdona el desafío y Cristina Kirchner pidió a sus íntimos mantener una relación distante y con rigor hacia el mandatario provincial.
Lorenzino le enrostró así a Scioli una frase que la jefa del Estado había lanzado el martes pasado, por cadena nacional: que la Nación destina a los bonaerenses $ 134.000 millones por año, más que los 98.000 millones que tiene presupuestado para funcionar el distrito más grande del país.
Si hay un latiguillo que esgrime Scioli cada vez que le preguntan por temas de la coyuntura, es seguir avanzando en la gestión. En ese punto puso el eje a partir de ahora la Casa Rosada para esmerilar su figura. "Hoy más que nunca necesitamos que los gobernadores, y especialmente el de la provincia de Buenos Aires, contribuyan administrando con responsabilidad", sostuvo Lorenzino.
La Presidenta le exige a Scioli que avance con sus propias reformas económicas para acrecentar su recaudación. Se refiere al juego, a la basura y a la publicidad oficial, tres ejes en los que el kirchnerismo apuntó fuerte desde la Legislatura provincial para que el gobernador rinda cuentas. Según confió un encumbrado legislador, se mantendrá esa presión.
El primero que había apuntado temprano contra Scioli había sido el vicepresidente Amado Boudou. "Cuanto más grande es la provincia, mejor tiene que ser la administración", afirmó. Más duro fue el jefe de bloque de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi: "Quien cree que puede construir hoy un liderazgo alternativo dentro de este espacio, se equivoca y no reconoce la dimensión que tiene el liderazgo de la Presidenta".
Anoche en la Casa Rasada había satisfacción por la jugada política de Cristina que dejó a Scioli, al menos en las primeras horas, sin reacción..





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