El kirchnerismo ya busca otra reelección

"Ahora van por la Constitución", es la frase que cada vez se escucha con más fuerza en el ámbito político, y que hace alusión al plan del kirchnerismo para intentar sortear las trabas que establece la carta magna para que la presidenta Cristina Kirchner pueda presentarse para una reelección en 2015.
La movida es de alto riesgo por el fuerte rechazo que generará en amplios sectores de la sociedad, tal como le ocurrió a Carlos Menem en la última parte de su segunda presidencia, cuando intentó realizar una movida similar, que terminó en un absoluto fracaso.

El plan para la reforma constitucional se puso sobre la mesa durante un encuentro realizado en Mar del Plata. Allí, el vicepresidente Amado Boudou encabezó una puesta en escena junto al vicegobernador Gabriel Mariotto, el senador Aníbal Fernández, como así también intendentes, funcionarios, legisladores nacionales y provinciales y dirigentes de La Cámpora.

Boudou se manifestó públicamente a favor de una reforma constitucional. Y pidió “no esperar tres años” para reformar la carta magna. Según informaron algunos participantes del encuentro, la idea de reformar la Constitución habría sido propuesta por el vicepresidente de la Legislatura bonaerense y dirigente de la cúpula de La Cámpora, José Ottavis.

“Vamos por todo”, habría afirmado Ottavis, quien pidió que dentro de la eventual reforma se incluya la re reelección de la Presidenta.

No es la primera vez que un kirchnerista se manifiesta a favor de una reforma que podría habilitar la re reelección de la Presidenta. La diputada nacional oficialista Diana Conti afirmó el año pasado que “los sectores ultra K” a los que pertenece desean “una reforma constitucional” para posibilitar la continuidad de Cristina Kirchner por muchos años. Luego de esas declaraciones, la mandataria lanzó una contundente réplica: “Si no he podido lograr que me aprobaran el presupuesto... ¿alguien me puede explicar cómo voy a lograr una reforma constitucional? ¿A quién se le ocurre lo de la

reforma? Así que no se hagan los rulos...”.

Cristina ayer mantuvo silencio y, sospechosamente, suspendió una reunión con ejecutivos de la empresa Coca Cola, para partir luego rumbo a Santa Cruz para pasar el fin de semana.

La idea inicial de reformar la carta magna fue lanzada por el juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni, que ideó un cambio institucional para virar hacia un modelo parlamentarista, aunque esa idea permitiría una nueva elección de Cristina Kirchner.

Scioli, bajo la lupa K

Del almuerzo que tuvo lugar ayer en el restaurante “La Bita” de Mar del Plata también participó el presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez.

En el encuentro se debatió el rol del gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien en los últimos días mostró algunos gestos de independencia respecto de la línea del Gobierno nacional al compartir un partido de fútbol con Mauricio Macri y realizar una llamada a Hugo Moyano. Al respecto, Ottavis lo señaló como “un tipo leal” al Frente para la Victoria.

Críticas a Moyano

Si bien en la reunión de ayer no se discutió la probable partida de Moyano del Partido Justicialista (PJ), sí se trató la situación del peronismo provincial. En ese sentido, Domínguez expresó su aval a la ministra de Gobierno bonaerense, Cristina Alvarez Rodríguez, quien quedaría como presidenta de la sede local de la agrupación si el líder de la CGT formaliza su renuncia. La sobrina nieta de Eva Perón también fue parte del encuentro. Todos los consultados coincidieron en que se trató de una reunión “de reflexión”, así como que el encargado de cerrar la charla fuera Amado Boudou.

EN FOCO

Un cachetazo a la democracia

La movida que emprendió el ultrakirchnerismo para reformar la Constitución nacional es una verdadera tomada de pelo al soberano, un cachetazo a las normas básicas que rigen el sistema democrático en la Argentina.

Evidentemente, el Gobierno nacional está más que preocupado por la debilidad intrínseca que tendrá la gestión de Cristina Kirchner al no tener lo que se denomina “solución de continuidad” y no existir, dentro del reducido núcleo de aplaudidores y obsecuentes que forman parte de la mesa chica de la primera mandataria, nadie que esté en condiciones de convertirse en su heredero natural.

La estrategia que había ideado el difunto expresidente Néstor Kirchner, de sucederse con su esposa cada cuatro años para esquivar las disposiciones constitucionales y mantener el poder dentro de su familia, ya no puede ponerse en práctica. Y genera una verdadera encrucijada.

Ahora bien, modificar la carta magna, en función de garantizar la permanencia en el poder de la Presidenta, más allá del artilugio o la excusa que se utilice para justificarla, indefectiblemente concluirá con un incremento exponencial de la corrupción del sistema político.

La perpetuidad en el poder impide la saludable oxigenación que genera alternancia. Por ello, la estrategia oficial no hace más que repetir nefastas experiencias de nuestra historia reciente, como fue el pacto de Olivos, donde el radicalismo también tuvo una cuota importante de responsabilidad, y la intentona re reelectoral de Carlos Menem a fines de los ‘90 que terminó en un fracaso absoluto y con el triunfo de la Alianza.

Parece no darse cuenta el Gobierno nacional de los riesgos que implica este tipo de maniobras. El propio Perón solía decir que “cuando los pueblos pierden la paciencia, suelen hacer tronar el escarmiento”.

Lo que está ocurriendo en Famatina, con un pueblo que se está rebelando contra los intereses de las multinacionales mineras apoyadas por el kirchnerismo y el poder político de La Rioja, es una clara muestra de que la sociedad no tolera ni se queda con los brazos cruzados cuando se vulneran sus derechos elementales. Quizás el Gobierno nacional debería dar cuenta de ello y analizar con más profundidad las características de ese verdadero levantamiento popular, que podría comenzar a replicarse en distintos puntos del país, antes de acelerar trasnochadas reformas constitucionales a espaldas del soberano.

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