El Frente para la Victoria ya tiene, con aliados, 133 diputados y 38 senadores. Pero espera que haya fugas del peronismo disidente. Le sacará a la oposición el manejo de las principales comisiones.
Ambos números implican más de la mitad de cada una de las cámaras, pero podrían estirarse si, como estiman muchas fuentes cercanas a la Casa Rosada, antes del recambio de diciembre algunos diputados y senadores del peronismo disidente piden pistas para retornar al oficialismo. Las conversaciones, en este sentido, ya están avanzadas.
Los 133 diputados K "seguros" proceden tanto de las listas del Frente para la Victoria como de "aliados naturales" del Gobierno nacional en provincias como Santiago del Estero, Neuquén, Misiones y Tierra del Fuego. Además, hay peronistas ortodoxos que funcionan como aliados estratégicos (dos pampeanos, un salteño y un bonaerense).
"Tendremos legisladores suficientes para el quórum, pero la verdad es que creo que para las leyes más importantes también habrá más voluntades acompañando, sobre todo después del 54% que sacó la Presidenta", dijo la secretaria parlamentaria del bloque kirchnerista de diputados, María Teresa García.
En los cálculos del bloque K de los posibles "arrimados" figuran Felipe Solá y su pequeño grupo de seguidores, los cuatro santafesinos que responden a Carlos Reutamann y hasta incluyen a Roberto Fortuna, el diputado cordobés que es referente de Juan Schiaretti en el Congreso. Además, en el oficialismo esperan señales de los legisladores de Mario Das Neves.
Con este esquema, el kirchnerismo se prepara correr a la oposición de las presidencias de las principales comisiones. "Las que tienen relación directa con políticas del Ejecutivo deben ser del oficialismo, de eso no hay dudas", dijo García.
Nadie habla, en el kirchnerismo, de una reforma de la Constitución. Si bien el oficialismo dominará las dos cámaras, quedó lejos de los dos tercios para poder lanzarse a esta hipotética aventura. Sin embargo, en la oposición creen que sí lo intentará.
Peronistas anti-K, radicales y macristas aseguran que el kirchnerismo irá por todo. "Ya nos dicen que ahora ellos son el Grupo A y nosotros el B", admitió el mendocino Enrique Thomas.
Las prioridades del Gobierno son aprobar antes de fin de año el Presupuesto 2012 y las prórrogas a las leyes del impuesto al cheque y de Emergencia Económica. Además, existe la orden presidencial de darle al menos media sanción a la Ley de Tierras.
A esto podría sumarse la norma que declara de interés nacional la producción de papel prensa, ya que podría perder estado parlamentario el dictamen que se obtuvo a fin del año pasado. "Pero esto tiene otro voltaje político y esperamos instrucciones", agregó García.
En el Senado, el kirchnerismo tendrá 33 legisladores propios y contará con 5 aliados firmes, entre ellos Carlos Menem. Pero se especula que podría terminar de sumarse a este segundo grupo la rionegrina María Bongiorno y, eventualmente, el porteño Samuel Cabanchick. En esta cámara, el oficialismo también traza alianzas para recuperar las presidencias de las comisiones.
El radical Oscar Aguad, vicepresidente de la Cámara baja, cree que el tratamiento del Presupuesto 2012 será la ocasión para ver si el llamado a la "unidad nacional" que lanzó Cristina Kirchner el domingo es real o "son palabras vacías". "Ahí veremos si nos dejan colaborar para construir un proyecto de país", opinó.
Entre las notas destacadas que deja la elección del domingo es que a pesar de su mala performance, el radicalismo continuará siendo la primera fuerza de la oposición con 41 diputados y 18 senadores. El Frente Amplio Progresista ganó un diputado, tendrá 22, y un senador y sumará cuatro en total.
El PRO se mantuvo igual y los peronistas disidentes casi no sufrieron modificaciones en Diputados pero perdieron dos senadores. Aunque es justamente de este grupo donde podría haber fugas hacia el oficialismo.








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