El kirchnerismo se aleja cada vez más del quórum en Diputados

El kirchnerismo se aleja cada vez más del quórum en Diputados
En la última sesión las autoridades del bloque oficialista no sólo soportaron que la oposición reuniera por primera vez quórum para habilitar una sesión especial. Se alarmaron, además, ante la ausencia de una decena de diputados propios y de la actitud de supuestos aliados que prefirieron abstenerse. La posibilidad de que lleguen al quórum por su cuenta se hace imposible y sólo les sirve demorar las sesiones. La función de los gobernadores.
Pasó desapercibido pero fue la mayor preocupación que lo líderes del bloque de Diputados kirchnerista se llevaron a su casa. Además de no poder evitar que la oposición abra una sesión, lo cual era previsible, se sorprendieron con la decena de bancas propias vacías y de la renuencia a acompañar que tuvieron presuntos aliados.

La votación final sobre el destino del DNU que permite al Gobierno pagar deuda con reservas arrojó 140 votos a favor del rechazo, 6 abstenciones y sólo 93 aceptando el decreto.

Entre éstos últimos estuvieron los cinco de Nuevo Encuentro (estuvo pero no votó Jorge Rivas) , los siete santiagueños y aliados puntuales como la bonaerense Silvia Vázquez (Forja), el neuquino Hugo Prieto, el jujeño Mario Martiarena y Mónica Torfe, del Peronismo Renovador. Lejos del número esperado

"Estoy preocupado porque no me avisaron", se escuchó a un diputado kirchnerista al salir del recinto, según confió un testigo a LPO. El poroteo suele estar a cargo de Patricia Fadel, también vicepresidenta segunda de la Cámara, y reconocida por sus pares por su laboriosidad.

Fadel sabe que nunca podrá contar con Néstor Kirchner si es que no le ruega su asistencia, pero para evitar sus retos debe saber donde están los demás.

La versión taquigráfica de la sesión marca las ausencias de Octavio Argüello, uno de los pilares del Sindicato de Camioneros de Hugo Moyano; de la cordobesa Nora Bedano, la bonaerense Norma Bidegain, la formoseña María de la Rosa, el mendocino Omar Félix, el sanjuanino Juan Carlos Gioja, el misionero Luis Irazabal, el chubutense Juan País y el bonaerense Ramón Ruiz.

Demasiadas deserciones en un bloque de 86 que, encima, desafía permanentemente a la oposición a que reúna el quórum. "Confiamos en que después del mundial casos como el de (Adriana) Bortolozzi se den seguido", señaló a LPO otro diputado del peronismo federal, en referencia a la rebeldía de la senadora formoseña que el miércoles dio quórum contra la voluntad de su jefe de bloque.

Después de meses de contar a opositores, los referentes de estas bancadas ahora quieren empezar a mirar enfrente para ver si entre los oficialistas también puede haber aliados.

Los antiK reunieron el miércoles 140 y tuvieron los desaires esperados. El cordobés Jorge Montoya y el bonaerense Juan José Álvarez, del bloque Peronista sin Patrones que comanda Graciela Camaño estuvieron presentes en la sesión pero ausentes en la votación. Ayudaron cuando se los necesitaba, podrá decirse.

Del resto sólo se ausentó el cordobés del peronismo federal César Albrisi, quien murió ese día; y la correntina libareal María Areta.

Se abstuvo Walter Wayar, el salteño que oscila entre una vereda y otra, mientras que comenzó a observarse una conducta estratégica de los dos pampeanos que responden al senador Carlos Verna, el peronista opositor que tiene la llave del quórum en la Cámara alta: Roberto Robledo se abstuvo y María Cristina Regazzoni votó en contra del DNU.

¿Qué hará Verna entonces? Su voto y el de su aliada, María de los Ángeles Higonet, será clave para determinar si el DNU finalmente es rechazado por el Congreso. Y el ex gobernador conoce y usa ese poder.

Aliados débiles

Así como ya no pueden reunirse los 144 opositores autodefinidos como Grupo A en la sesión preparatoria, es una fantasía unir al resto en un grito único. "Yo tengo 86, y a veces, algunos más", se sincera Fadel cuando se carea con los opositores. Ahora también deberá poner ese número en duda.

La fidelidad de los santiagueños y de los progresistas de Nuevo Encuentro (con Martín Sabbatella a la cabeza), contrasta con los vaivenes de los tres neuquinos, quienes el miércoles decidieron abstenerse.

"No íbamos a votar la nulidad que plantea Carrió pero el oficialismo tampoco nos convenció porque no presentó un proyecto a tiempo", explicó a LPO Alicia Comelli, jefa del bloque del Movimiento Popular Neuquino que completan José Brillo y Olga Guzmán.

Sólo esta última responde lealmente a los deseos del gobernador Jorge Sapag, rendido ante las dádivas de un gobierno nacional que hasta controla a gusto los precios del gas, cuyas regalías constituyen la principal fuente de recursos de la provincia. Brillo y Comelli se cruzan con el mandatario en la interna del MPN. El primero, además, aspira a sucederlo.

Otra luz de alerta la dio el peronista Rubén Ledesma, de La Matanza, kirchnerista acérrimo hasta su enojo por los espacios que le dio el ex presidente, bronca que lo llevó a aliarse con De Narváez, de quien, el año pasado, se apartó definitivamente. Él no estuvo en el recinto y su aliada, Patricia Gardella, se abstuvo de votar.

En este contexto, al oficialismo sólo le cerrará la estrategia de evitar que haya sesiones y esperar una autoconvocatoria de la oposición, que tampoco saldrá tan fácil. Los 140 que sentaron confirmaron lo que radicales y peronistas díscolos presagiaban: sin los 11 de centroizquierda, que dilataron la autoconvocatoria varias veces, es demasiado riesgo ir al recinto, donde hacen falta 129 votos para empezar una sesión.

Un tema a resolver para ellos será el de cubrir la vacante que dejó libre el Pro Esteban Bullrich, de licencia y a cargo del Ministerio de Educación porteño. La semana próxima llegarán señales claras a ese bloque de que si no retorna al congreso su lugar debe ser cubierto.

Con él, la centroizquierda perdería algo del peso letal que hoy tiene y que, por ejemplo, le permite demorar hasta el hartazgo el tratamiento del proyecto para coparticipar el impuesto al cheque, que, según los rumores que recorren el Congreso, no apoyarían y pedirían que ese impuesto sea derogado directamente.

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