La "lucha mediática" y las críticas a Clarín ocuparon otra vez el centro de su discurso.
Volvió a Río Gallegos luego de dos años y medio. Una cábala que no quería romper: arrancar su caminata nacional en la tierra que lo vio nacer políticamente. La última vez, el 17 de agosto de 2007, Néstor acompañó a Cristina en un acto partidario, pero Santa Cruz no era la misma. A pocos metros de ese acto el ex funcionario provincial y miembro de la histórica mesa chica del kirchnerismo, Daniel Varizat, atropelló a 20 manifestantes. Después de esa situación, el ex presidente no volvió a encabezar un acto político en su terruño. Ayer volvió a ser el protagonista.
Néstor vuelve. Néstor 2011. Fue la única consigna detrás de la cual se embanderó el Frente para la Victoria. ¿Sus organizadores? El histórico Rudy Ulloa y Daniel Álvarez, uno de los secretarios presidenciales que renunció en el medio de investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito. Kirchner no llegó sólo. Lo acompañó su círculo íntimo. El secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini y el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga fueron sus escuderos de lujo. También estuvo su hermana, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner y el actual titular de la ONCCA, Juan Manuel Campillo. La pingüinera dio el presente. Pero también se sumó la diputada nacional, María Laura Leguizamón, que fue invitada por el gobernador, Daniel Peralta, junto con la secretaria de Integración Nacional, María del Carmen Alarcón y el intendente de Corrientes, Carlos Camau Espínola. El operativo clamor funcionó a la perfección.
Por sugerencia del médico presidencial, Luis Buonomo, Kirchner no habló más de 15 minutos.
Ese tiempo sólo le alcanzó para asegurar que dará pelea en 2011 y embestir, una vez más, contra la prensa. "Esto es una batalla contra la concentraciones mediáticas. Contra ese grupo que es Clarín y su ideólogo, el señor Magneto", sentenció el ex presidente. "Clarín, que sigue contratando mano de obra barata para que nos insulten y agravien", agregó. Unos minutos antes, el gobernador Peralta también apuntó contra este diario: "Ese gran medio nacional que es Clarín, que se da el lujo de venir hasta Santa Cruz para ningunearnos y creer que todo se paga". El martes pasado, Peralta ejecutó un pago de 500 mil pesos en subsidios para desempleados, buscando asegurarse su presencia en el acto de ayer.
Kirchner habló de sectores que les interesa destruir y apuntó contra la oposición: "Acuérdense cómo dejaron la patria". Concluyó su discurso casi de manera abrupta: "Estoy emocionado. Se me caen las lágrimas". Saludo y se acercó a la gente. De cerca, la mirada del incondicional Daniel Álvarez.
El actual diputado nacional por Buenos Aires vio que el aparato K, en su propio cuna, funcionó como los viejos tiempos. El gimnasio del Boxing Club, con capacidad autorizada para 800 personas, se llenó con poco más de cinco mil militantes. Colectivos de toda la provincia y la promesa de un pago de 200 pesos y la tradicional vianda para cada uno de los asistentes generaron la mayor expectativa.
Así, Río Gallegos volvió a sentir la vuelta de Kirchner, ese que Kirchner que ayer, otra vez, volvió a estar de campaña.






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