“Kirchner se podía salvar, pero se inmoló por ignorar los consejos médicos”

“Kirchner se podía salvar, pero se inmoló por ignorar los consejos médicos”
Néstor Kirchner no escapó a aquellas estadísticas que marcan un 70 por ciento de mortalidad para pacientes que sufrieron dos eventos cardiovasculares mayores en menos de diez meses. “El ex presidente entró en la estadística. Se podía salvar, pero se inmoló porque no hizo caso a los consejos médicos”. De esta manera, el cardiólogo chaqueño Gustavo Bonzón resumió las causas que desencadenaron la muerte del ex jefe de Estado y secretario general de la Unasur, el pasado miércoles 27.
Y también resaltó la importancia de complementar los avances de la medicina con una vida sana y equilibrada.

Los dos eventos cardiovasculares mayores a los que se refiere el especialista fueron en febrero de este año, cuando Kirchner fue sometido a una cirugía de urgencia para la remoción de una placa ulcerada de la arteria carótida. Y siete meses después, en septiembre, cuando fue internado nuevamente con un cuadro similar. En esta última instancia, en una angioplastía que duró pocos minutos le colocaron un “stent” en la arteria coronaria que se encontraba obstruida.

Las demandas del escenario nacional --que ya mira hacia 2011-- y un entorno exigente con las potenciales amenazas que aparecían en el horizonte desde la oposición y desde el mismo PJ tal vez hicieron que el ex presidente argentino desatendiera una y otra vez las recomendaciones médicas para este tipo de cuadros agudos de salud.

“Con dos eventos cardiovasculares mayores la suma es mucho mayor que dos más dos”, graficó Bonzón durante el diálogo con NORTE, en el que analizó el cuadro de salud de Kirchner y remarcó la necesidad, para este tipo de casos, de atender los consejos de los especialistas. En ese orden, explicó que, tras la angioplastía con la colocación de un stent, el último episodio que afrontó Kirchner, existe un período mínimo en el que los cuidados deben ser mayores durante 45 días. En ese plazo, el paciente no debe someterse a emociones violentas ni a esfuerzos. Luego también será necesario replantear varios aspectos para hacer una vida sana y ordenada, con una dieta acorde y actividad física.

La medicina no alcanza

“Lo que se hizo clínicamente con él fue lo correcto. Pero, por ejemplo, para el caso de colocación de un stent endovascular, no sirve de nada si luego el paciente no realiza una vida ordenada”, analizó Bonzón, cardiólogo clínico formado en el hospital Escuela José F. de San Martín; cardiólogo intervencionista formado en el hospital Italiano de Buenos Aires y especialista en terapéutica por cateterismo formado en la Fundación Favaloro.

Así, explicó que el ritmo de vida del ex presidente y la permanente exposición pública que su figura demandaba atentaron contra ese “cambio de estilo de vida” recomendado para todo paciente que presenta cuadros cardíacos severos. “Desde el momento en que se tapa el stent sos historia. En menos de 15 minutos la persona se muere”, repasó el cardiólogo. En este sentido, acotó que precisamente una vida desordenada, una dieta excedida en grasas y situaciones de estrés pueden desencadenar la obstrucción de esa suerte de “malla metálica” colocada en una arteria.

“Esto puede definirse como la crónica de una muerte anunciada”, graficó Bonzón. Por eso subrayó que, más allá de las prescripciones médicas y los consejos de rigor, “cada individuo toma sus propias decisiones”. “Cada quien es artífice de su destino. En este caso, la decisión de no cambiar fue de él”, concluyó.

Luces rojas

El 7 de febrero de este año, Néstor Kirchner fue internado de urgencia en el sanatorio de los Arcos de la Capital Federal y operado por el cirujano Víctor Caramutti, con la presencia de su médico personal Luis Buonomo. Tras una hora y 15 minutos en el quirófano, el ex presidente comenzó a recuperarse luego de la remoción de una placa ulcerada que obstruía la arteria carótida derecha, una de las encargadas de transportar la sangre con oxígeno y nutrientes al cerebro.

Según explicaron especialistas en la materia, la arteria carótida puede obstruirse a partir de un coágulo sanguíneo o por acumulación de placas --sustancia grasa-- que puede estrechar la arteria e incluso llegar a desprenderse y tapar una arteria cerebral.

La enfermedad de la arteria carótida ocurre cuando se estrechan o se bloquean. Son dos vasos sanguíneos grandes a cada lado del cuello que llevan sangre al cerebro y los ojos. Un estrechamiento u obstrucción de las arterias disminuye o detiene el flujo de sangre a la cabeza y puede causar síntomas temporales tales como mareo, sensación de desmayo, ceguera parcial o entumecimiento. Una arteria carótida bloqueada también puede causar un accidente cerebrovascular o muerte.

La causa habitual de una obstrucción parcial o completa es el endurecimiento de las arterias. La placa obstructora se compone de tejido cicatricial, las células de la sangre que se han movido en la pared arterial, el colesterol y otras sustancias grasas. Esto es lo que reduce el flujo de sangre cuando una placa se desprende.

Se considera que debe operarse tras los estudios pertinentes aquel paciente que tiene síntomas de bloqueo de más de un 70% de la carótida. Esa intervención quirúrgica consiste en cortes del cuello y arteria para eliminar la obstrucción, como ya sucedió en la ocasión anterior.

Muerte anunciada

Las indicaciones médicas fueron precisas: había que disminuir el nivel de estrés y las exigencias. El 10 de febrero el ex presidente fue dado de alta y dos semanas después encabezaba en La Plata un encuentro de intendentes y medía fuerzas pensando ya en 2011. En septiembre, exactamente en la noche del sábado 11 y primeras horas del domingo 12, Néstor fue internado nuevamente con un cuadro similar. Tras una angioplastía que duró pocos minutos y tan sólo un par de horas de internación, Kirchner fue dado de alta.

Tan solo dos días después, junto a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, encabezaron un acto de la juventud kirchnerista en el Luna Park. Allí se vio a un ex presidente desmejorado, algo que persistió en las actividades posteriores de las que participó Néstor Kirchner.

Las semanas pasaron sin cambios en la actitud del paciente. Luego llegó la trágica noticia del miércoles pasado, que sorprendió a todos, pero no tanto a los especialistas en la patología que sufría el ex presidente.

Comentá la nota