La desaparición de Kirchner genera un reacomodamiento inevitable de los sectores opositores. Cómo evalúan y se preparan para la contienda electoral de 2011 los referentes antioficialistas
Saber si continuará y asumirá como propia la lógica de confrontación política de su marido, o si apostará a la conciliación
y los acuerdos dentro y fuera del PJ. Por ahora, todo eso es una incógnita. Aunque cada sector tiene sus propias presunciones.
Desde el radicalismo consideran dos probabilidades: que la Presidenta se atomice con los híper K, y juegue a la reelección desde un rol de viuda y sucesora, o que ganen los sectores del PJ que buscan una candidatura de consenso, una figura que marque una suerte de renovación.
En ese punto, el gobernador Daniel Scioli podría ser el candidato.
Los dirigentes y futuros candidatos de la UCR entienden que el primer escenario sería el más favorable para su armado electoral, ya que dividiría los votos justicialistas y ofrecería para los independientes una visión muy desordenada del oficialismo. Respecto de los dos precandidatos presidenciales, Julio Cobos tendrá que sacarse de encima el estigma de haber sido “desleal” a Kirchner. En un contexto de santidad kirchenrista, Cobos se convierte automáticamente en el malo.
Desde el sector del vicepresidente aseguran no asustarse por esa posibilidad, ya que “va a depender mucho de la actitud que tome Cristina, y no la vemos ubicándose en un rol de víctima, creo que no lo soportaría, no va con su personalidad”.
Ricardo Alfonsín, en cambio, siempre mantuvo una posición conciliadora y moderada con el kirchnerismo, hecho que le suma simpatías en la ciudadanía.
Cercanos a la UCR, el GEN evalúa como favorable el nuevo mapa ya que, aun si se concretara la unificación del PJ, se marcarían de forma nítida las diferencias entre los sectores. Es decir, por un lado el FpV-PJ, y por el otro, un frente progresista, conformado por los socios del Acuerdo Cívico y Social.
Algo más alejados, los referentes de la Coalición Cívica- ARI aseguran que la imprevista situación no les va a modificar de manera determinante su armado.
Argumentan que la CC siempre mostró un rol opositor al modelo kirchnrista, más allá de la figura del ex presidente.
De hecho, en el último tiempo Elisa Carrió tomó como nuevo enemigo al jefe de la CGT, Hugo Moyano.
Con relación a los sectores de centro izquierda enemistados con Kirchner, evalúan retomar el discurso contra el modelo K, sin nombres propios. Por ahora.






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