Kirchner le juró a Jaque que el beneficio sería sólo para La Rioja

Fue el miércoles 26 de mayo, el día que se conoció el decreto que extiende la promoción industrial 15 años. La trama de una reunión en Olivos en la que nadie quedó satisfecho.

El mismo día en que salió publicado en el Boletín Oficial el decreto 669/2010 que prorrogó por 15 años más la promoción industrial, Néstor Kirchner le aseguró al gobernador Celso Jaque -mirándolo a los ojos- que la norma que firmó su esposa, la presidenta Cristina Fernández, alcanzaba sólo a la provincia de La Rioja.

La ocasión de esta afirmación del ex presidente -que tardaría pocas horas en confirmarse mentirosa- fue una reunión que el Gobernador y los diputados nacionales K de Mendoza habían tramitado con el líder del PJ un mes antes.

El motivo del encuentro no era la promoción industrial, sino encarar negociaciones del oficialismo mendocino con el oficialismo nacional para concretar y apurar más obras públicas en nuestra provincia para poder relanzar la gestión de Jaque.

El miércoles 26 de mayo, Jaque estaba en Buenos Aires porque un día antes había participado de los actos por el Bicentenario que organizó la Casa Rosada. Antes de ir al cónclave con Kirchner en la residencia de Olivos, se enteró del decreto presidencial, que era ya un hecho consumado.

A la reunión con el hombre más poderoso del país asistieron el mandatario y los cuatro diputados peronistas-kirchneristas: Patricia Fadel, Guillermo Pereyra, Omar Félix y Dante González.

El senador Adolfo Bermejo se excusó. Kirchner los esperó con el ministro del Interior, Florencio Randazzo; el secretario de Gestión Pública, Juan Manuel Abal Medina; el secretario de Obras, José López, y el operador K todo terreno Juan Carlos "Chueco" Mazzón, líder del sector azul del PJ mendocino.

La delegación mendocina no tardó en pedirle explicaciones a Kirchner por el decreto en cuestión. El ex presidente aseguró que dada la situación crítica por la que atraviesa La Rioja, se decidió continuar con la promoción en esa provincia y negó que se fueran a incorporar a San Juan, San Luis y Catamarca.

El Gobernador le marcó a Kirchner los puntos ambiguos del decreto que permiten la extensión de la prórroga a todas las provincias. Pero no hubo más explicaciones, ni políticas ni técnicas.

Por eso, el Gobierno mendocino decidió difundir solamente (por los canales de TV) que el encuentro con Kirchner y los funcionarios de Cristina se había abocado únicamente a la agilización de obras para Mendoza y resolvió que sobre la reactivación de la promoción industrial, se comunicaría por otra vía sólo la queja del Gobernador pero no al ex presidente sino a Randazzo.

El peronismo mendocino en su conjunto está al tanto de esta promesa de Kirchner, aunque ya nadie cree que el Gobierno nacional acotará la promoción a La Rioja. De hecho, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, admitió el miércoles pasado en el Senado que el decreto alcanza también a San Juan, San Luis y Catamarca.

El justicialismo mendocino percibe el inicio de un fuerte conflicto político con la Nación. "Si San Juan y San Luis quedan dentro de la prórroga, tendremos que romper con Kirchner, no nos quedará otra", dijo un intendente que pidió reserva de su nombre.

La semana que se inicia será clave para saber si entre el justicialismo mendocino y la Casa Rosada explota o no una bomba. Los diputados kirchneristas, motorizados por el sanrafaelino Félix, presentarán un proyecto de ley para establecer cuáles son los parámetros para que el Gobierno nacional, aludiendo a la emergencia económica, productiva y social de una provincia o región, pueda impulsar un régimen de promoción industrial.

La idea es que la misma fije criterios claros y exigentes como para que sólo La Rioja pueda gozar de los beneficios del decreto 699/2010. Para que esto prospere, hará falta la anuencia de la Casa Rosada a fin de que el decreto quede en un paréntesis y la ley salga rápidamente de las dos cámaras.

Pero si el matrimonio Kirchner no da el brazo a torcer, hay quienes en el justicialismo mendocino están dispuestos a romper con el proyecto nacional. "No nos dejarán otra salida. No puede ser que tengamos que elegir entre ellos y Mendoza", se lamentó un alto dirigente peronista.

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