Kirchner debutará en su cargo de Unasur en la Cumbre con la Unión Europea

Kirchner debutará en su cargo de Unasur en la Cumbre con la Unión Europea
En el encuentro UE-América latina y el Caribe se buscará avanzar en la integración comercial entre los bloques para formar el mayor mercado del mundo
El Néstor Kirchner diplomático tiene fecha de estreno. Debutará como Secretario General de la Unasur la semana próxima en Madrid, invitado a la Cumbre de la Unión Europea con América latina y el Caribe, y protagonizará así un episodio inédito en la historia mundial de las relaciones exteriores. Si se excluye el romance entre Cayo Julio César y Cleopatra VII en la década del ‘40 (AC), tal vez nunca antes un matrimonio concentró tanto poder de representación internacional: al lado de Kirchner estará su esposa Cristina, que llegará al encuentro que reunirá a 60 Jefes de Estado como presidenta pro témpore del Mercosur.

El tema más relevante de los que se tratarán en la Cumbre que comenzará el lunes próximo será el intento por avanzar en un acuerdo económico entre la Unión Europea y el Mercosur, que podría configurar la zona de libre comercio más grande del mundo, con más de 1.000 millones de habitantes y un cuarto de las exportaciones e importaciones del globo. Hoy, los dos bloques intercambian bienes y servicios por 81.000 millones de euros cada año y la Argentina y Europa mueven más de 16.000 millones de euros entre sí. La balanza comercial favorece a la Argentina: se vende al otro lado del Atlántico por 10.554 millones de euros y se compra por 6.086 millones, según datos de 2008 de la Comisión Europea.

Los Kirchner llegarán al encuentro multilateral en un contexto recalentado por la traba informal a las importaciones de alimentos a la Argentina (ver página 2). No será el mejor clima para hablar en una reunión dedicada a eliminar las restricciones al comercio entre los dos bloques, pero también es cierto que Argentina correrá con la ventaja de que las crisis económicas –como la que tiene en vilo a Europa hoy– suelen revitalizar las decisiones proteccionistas del estilo de la que promovió el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, con los supermercados.

A pesar de ese conflicto que comenzó a escalar esta semana, ayer, el embajador de España en Buenos Aires, Rafael Estrella, se mostró optimista sobre los resultados de la Cumbre y consideró que este mismo año podrían firmarse los acuerdos entre la Unión Europea y el Mercosur. "El trabajo estuvo trabado por seis años, pero se avanzó mucho en las últimas reuniones", dijo en un encuentro con la prensa que convocó en su carácter de representante del país que preside la UE hoy. Según declaró Estrella, gran parte de esos pasos adelante se hicieron posibles por la combinación de la presidencia española en la UE y de la Argentina en el Mercosur. "Se forzó la máquina para conseguir que se encauzara la negociación que estaba parada", evaluó el embajador. Hoy, los nudos que permanecen sin desatar son la intención del Mercosur de proteger la industria automotriz y autopartista –el bloque reclama que se extienda entre 10 y 18 años el período en el que estarán permitidas las barreras a las importaciones europeas en esos sectores– y de Francia, que busca que no se perjudique a los sectores más sensibles de la agricultura y de la producción de carne.

Además de las cuestiones comerciales, los 27 miembros de la UE y los 33 países de América latina y el Caribe se sentarán a hablar de la ayuda Haití por el terremoto, la promoción de la innovación tecnológica y la extensión de ayuda financiera a los países menos favorecidos. A su vez, los 60 Jefes de Estado se encerrarán solos a debatir sobre el cambio climático, en un mecanismo que no se usó en las cinco cumbres anteriores, que comenzaron en Río de Janeiro en 1999.

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