Anoche se reunió de urgencia con Santos
Algo similar ocurrió cuando Kirchner aterrizó en el aeropuerto El Dorado, a las afueras de esta ciudad. Dejó plantados a los funcionarios diplomáticos y a la comitiva que lo esperaba para que se aloje en el lujoso hotel JW Marriott, y ordenó virar el rumbo hacia el hotel Tequendama, donde se hospedó la mayoría de los mandatarios extranjeros, incluido Lula. Le habían arreglado una reunión de urgencia con Santos. El encuentro secreto también estaba fuera de programa. "Tengo que ser prudente", dijo después Kirchner, al ser consultado por LA NACION sobre el resultado de ese diálogo.
Con una agenda definida a última hora y con cambios de último momento, el ex presidente logró mostrar anoche aquí como un mérito propio el primer gesto venezolano para aliviar la tensión entre Colombia y Venezuela. Un avance para el que debió sumar a sus negociaciones como secretario general de Unasur al presidente brasileño.
"Lula les da más peso a los gestos de buena voluntad. Participó como líder de la región", reconocía ayer en reserva un diplomático argentino.
Esas gestiones fueron las que permitieron avanzar en la primera señal de Chávez. Anoche, Kirchner le habló personalmente sobre la cuestión a Santos, en el piso 16 del hotel Tequendama, acompañado de sus dos asesores en esta gira, Juan Manuel Abal Medina y Rafael Follonier. La reunión, que trascurrió en estricta reserva y duró poco más de media hora, fue el primer y único encuentro formal de Kirchner en Bogotá. Después de eso, el ex presidente se sumó a la cena de todos los mandatarios que viajaron para las ceremonias de hoy, y que fue ofrecida por el líder colombiano saliente, Alvaro Uribe, en la casa de gobierno.
La presidenta Cristina Kirchner prefirió obviar ese encuentro y participará de los actos a partir de hoy. Llegó aquí ya entrada la medianoche, acompañada del canciller, Héctor Timerman; el secretario Legal y Técnico de la Presidencia, Carlos Zannini; el senador José Pampuro; la senadora Blanca Osuna y la diputada María Teresa García.
Todos se alojaron en el coqueto JW Marriott, el hotel más lujoso de Bogotá, que se inauguró oficialmente hace una semana. De las 12 comitivas presidenciales, la argentina fue la única que se hospedó allí.
Hasta anoche, la única actividad de la Presidenta sería participar de los actos de asunción, que comenzarán a las 14.30, hora local. La comitiva no sabía si habría actividad por la mañana, aunque anoche preparaban una eventual agenda, como la de su esposo, de urgencia y cambiante, que lucharon para mantener en secreto.












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