Se trata de una estrategia en ambos frentes. Por un lado, busca recuperar a los sub-45 con buena imagen; por el otro, acerca a los intendentes que “coquetearon” con el denarvaísmo. ¿Cesan las “cacerías” de traidores?
Hoy, de cara a 2011, la estrategia busca reagrupar en sus filas a los “díscolos”, y para ello apelaría a una estrategia menos confrontativa y atendiendo al gusto del electorado.
El sub-45 es un tibio intento en este sentido, y ya se concretan reuniones con algunos de los dirigentes a los que les ven chances de regresar al oficialismo.
La estrategia es seducir a los sectores medios, ofreciéndoles candidatos que se adapten a las apetencias de la clase media tradicional. Hace tiempo se rumorea sobre el retorno de Emilio Monzó, ex ministro bonaerense “renunciado” por Scioli por su acercamiento al campo. Monzó se alejó del FPV y se acercó a Unión PRO, de donde también se fue mal. Ahora, sin futuro cierto, se especula con que podría volver al oficialismo.
También en el Conurbano
Nuevamente en funciones y terminada su caza de traidores, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii, encara una tarea más amena. Desde hace unas semanas se reúne con dos jefes comunales del Conurbano que están bajo la lupa del kirchnerismo, a los que estaría “acercando” de vuelta al oficialismo.
Uno de ellos es Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas, que nunca ocultó sus reuniones con referentes de Unión PRO, y Joaquín De la Torre, jaqueado por las innumerables internas que hay en San Miguel.




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