Kirchner busca alistar a los diputados provinciales

El encuentro que adelantó este diario a fines de abril se daría en La Plata el martes 8 o el miércoles 16. El ex presidente quiere aprovechar el viento cálido del bicentenariazo para terminar de domar a los sectores del oficialismo que habían dado señales de rebeldía.
Dijo Hoy el 29 de abril, hace ya más de un mes: “Néstor Kirchner quiere tener a todos los pollitos en el corral. A los buenos, a los malos, a los fieles, a los que están prendidos del alambrado mirando para afuera y a los que, como los barras en la cancha, están sentados en lo más alto de ese cerco con una pata colgando de cada lado. Por eso, en la agenda del ex presidente hay algunas reuniones “a confirmar” con dirigentes que el kirchnerismo tiene en la mira. Dos casos testigos: el bloque de diputados provinciales del Frente para la Victoria y el intendente platense, Pablo Bruera”.

Este fin de semana, los diarios de Buenos Aires decían que el secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas “quiere a todos adentro”, en tanto ayer, en la Legislatura, fuentes del bloque del Frente para la Victoria le confirmaban a este medio que el encuentro del jefe del PJ con los legisladores se concretará finalmente este mes, quizá antes del arranque del Mundial o con el certamen apenas iniciado.

Concretamente, hay dos fechas que se manejan para que Kirchner, que tiene el látigo reforzado por el efecto Bicentenario, visite la ciudad para reunirse con los legisladores que en enero jugaron a la rebeldía bajo el calor del sol pinamarense. “Primero se barajó la posibilidad de que se hiciera el miércoles 16 o el jueves 17, aunque ahora también se habla de hacerlo el martes 8, aprovechando la reunión de bloque previa a la sesión del miércoles 9”, le dijo a este diario una fuente de la Cámara baja bonaerense.

El encuentro entre Kirchner y los diputados de la provincia de Buenos Aires empezó a gestarse en la última semana de abril. Como informó en ese momento Hoy, la fibra óptica de la red telefónica conectó dos veces la residencia de Olivos y la del presidente de la Cámara baja bonaerense. El esposo de Cristina fue el que llamó al inquilino de la casona de 51 entre 4 y 5, Horacio González.

La cumbre, que tendría lugar justamente en la residencia del titular de la Cámara, viene precedida del sainete estival que desató la reunión que casi cuarenta legisladores oficialistas mantuvieron en enero en la coqueta casa pinamarense de González. Allí, algunos soltaron la lengua y cuestionaron la conducción kirchnerista. No sólo eso: hablaron del fin de un ciclo y alentaron rebeldías. Después, el platense Gabriel Bruera filtró los contenidos del mitin a la prensa. Kirchner enfureció y pidió cabezas, pero un oportuno juramento de lealtad en formato de solicitada logró bajar un poco la espuma. En la reunión que se viene, los diputados terminarían los deberes y comprometerían su apoyo al pingüino, esta vez en un cara a cara que comenzará tenso y terminará, seguramente, entre abrazos y buenos augurios.

Si hace un mes, cuando su candidatura estaba rodeada de incertidumbre, el ex presidente quería “a todos los pollitos en el corral”, ahora mucho más. El viento cálido que sopla para el Gobierno después del bicentenariazo le dio un fuerte envión al plan Kirchner 2011. Por estas horas, los operadores del santacruceño trabajan a destajo para convencer a los propios de que se queden y a los ajenos de que den la pelea por dentro del Partido Justicialista, con el argumento de que, si las primarias peronistas convocasen multitudes a las urnas, el ganador quedará tan legitimado como para llegar de banca a la general.

Bruera, de mentirita

El intendente platense, Pablo Bruera, es otro de los dirigentes mal vistos por el kirchnerismo que está en la agenda del ex presidente, todavía “a confirmar”. En las últimas semanas, Hoy ha venido apuntando los gestos públicos y las deliberaciones privadas del alcalde en el sentido de su regreso al universo K.

En las últimas horas, algunas mentes afiebradas del laboratorio bruerista estarían puliendo el plan del falso retorno: esto es, actuar la clausura de la aventura rebelde para ganar los favores del Gobierno nacional (Bruera necesita dinero fresco para imprimirle mayor dinámica a su gestión de cara a su apuesta por la reelección) y, llegado el momento de la campaña, volver a recostarse sobre su propuesta vecinalista y reflotar la “boleta corta” que le permitió, en los comicios de 2009, prescindir de los candidatos nacionales del kirchnerismo.

En definitiva: hacer campaña para él y no para Kirchner.

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