Desde hace un mes, Néstor Kirchner empezó a revisar su lógica para 2011: después de haber presionado a los gobernadores para que unifiquen el calendario de los comicios provinciales con la pelea nacional, ahora evalúa la conveniencia de desacoplar las elecciones.
Aunque no es una decisión tomada, madura la idea de adelantar las elecciones en algunos distritos claves para el oficialismo y, así, generar un triunfo K escalonado previo a la pelea presidencial. La excepción a esa regla será, sin dudas, la provincia de Buenos Aires. Al menos, así lo planteó Kirchner en una reunión en Olivos, hace tres semanas, en la que estuvieron el jefe de la SIDE, Héctor Icazuriaga; el ministro de Economía, Amado Boudou; el secretario de Obras Públicas, José López; y el titular de la Anses, Diego Bossio, entre otros comensales.
El objetivo, según Kirchner, sería “superar el déficit” porque son opositoras las provincias que ya oficializaron su pretensión de arrancar antes la disputa electoral. En marzo, se realizarán elecciones en Catamarca, Chubut y Salta. Para el oficialismo serán dos derrotas y media porque consideran una “victoria parcial” la del salteño Juan Manuel Urtubey, de actitud ambivalente con la Casa Rosada y con aspiraciones presidenciales. El turno de Santa Fe, de Hermes Binner, y Córdoba, de Juan Schiaretti, sería en julio.
Por estos días, Kirchner negocia el calendario electoral con las provincias K. Ya es un hecho que Tucumán irá a las urnas el 28 de agosto, con Jorge Alperovich como postulante a la reelección, y Entre Ríos probablemente llame para marzo. El formoseño Gildo Insfrán está en tratativas para determinar una fecha anticipada, mientras pide a la Nación fondos frescos. Obligado por la constitución provincial a desacoplarse de las nacionales, el chaqueño Jorge Capitanich convocaría para septiembre.
En Misiones, Maurice Closs está dispuesto a alinearse con la nueva estrategia y José Luis Gioja logró que se aprobara hace diez días una ley de reforma política similar a la del Gobierno, pero que no fija cronograma. En cambio, hay distritos que generan dudas. Por ejemplo, Mendoza, donde el kirchnerismo perdería por paliza ante los radicales, y aquellos en los que el oficialismo llevaría más de un candidato. Es el caso de Río Negro, donde los radicales K que gobiernan compiten con el PJ para tributar, al final, a Kirchner.












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