Khadafy promete resistir en Libia

Khadafy promete resistir en Libia
Los rebeldes llaman a la unidad interna mientras se preparan para asaltar los últimos bastiones del régimen
Mientras el gobierno de transición libio hacía ayer un llamado a la unidad de las fuerzas rebeldes, el coronel Muammar Khadafy reapareció, desafiante y provocador, en un nuevo mensaje sonoro en el que desmintió los rumores sobre una supuesta huida de Libia y prometió quedarse en el país para seguir luchando.

Con su mensaje, difundido en el canal sirio Al-Rai, Khadafy salió al paso de las versiones que circularon sobre las supuestas negociaciones que el ex hombre fuerte de Libia estaría manteniendo con gobiernos de países vecinos, como Burkina Faso, Níger o Chad, para refugiarse.

Las especulaciones se desataron después de que un convoy con varios funcionarios del antiguo régimen cruzara a Níger con armas y dinero. Las autoridades de Níger confirmaron la llegada del convoy, lo que provocó una ola de críticas de los gobiernos occidentales y el rechazo del Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes.

El rais calificó las especulaciones sobre su supuesta huida a Níger de "guerra psicológica".

"No es la primera vez que entran y salen convoyes de Níger", dijo en tono enigmático. También llamó a sus seguidores a "expulsar de Trípoli a las ratas", término habitual con que se refiere a los insurgentes, a quienes calificó de "traidores".

"Fueron espías para los italianos y ahora son espías para Francia. Capturen a todos estos gérmenes y ratas que trabajan con la OTAN y Gran Bretaña para bombardear nuestro pueblo y matar a los libios y a nuestros niños", dijo Khadafy, a quien la Corte Penal Internacional quiere entre rejas a la mayor brevedad posible, para lo que ayer solicitó ayuda a Interpol.

OFENSIVA

En tanto, para mayor enojo de los rebeldes, ayer el nuevo jefe del Banco Central libio, Qasem Azzuz, acusó al coronel de haber vendido casi el 20% de las reservas de oro del país en los días previos a la toma de Trípoli, lo que equivale a unos 1400 millones de dólares.

La reaparición del coronel coincidió con el lanzamiento de varios cohetes Grad desde las posiciones que sus fuerzas leales mantienen en la localidad de Bani Walid, asediada por los rebeldes desde hace varios días. La ciudad, situada 150 kilómetros al sudeste de Trípoli, es uno de los pocos bastiones que todavía resisten la embestida de los milicianos rebeldes, junto a Sirte, en la costa, y Sabha, en pleno desierto.

En las últimas horas, los insurgentes reforzaron sus posiciones en las inmediaciones de Bani Walid, donde se preparan para lanzar el asalto final si fracasan las negociaciones de paz que mantienen con líderes tribales.

La liberación de esos baluartes khadafistas es una de las prioridades de los rebeldes, según reconoció Mahmoud Jibril, número dos del gobierno de transición, que ayer pronunció su primera conferencia de prensa en Trípoli.

El dirigente del CNT trató de rebajar la euforia de sus partidarios al recordar que el conflicto bélico todavía no ha acabado. "Tenemos derecho a defendernos incluso antes del próximo sábado", cuando expira el ultimátum para la rendición, dijo. "Nos hemos esforzado en impedir un derramamiento de sangre, pero no parece que la otra parte esté dispuesta a evitarlo", subrayó.

Jibril, además, enfatizó que el primer desafío de las nuevas autoridades es otro: la unidad interna.

"Hay que ganar la batalla contra nosotros mismos; debemos tener la habilidad para olvidar el pasado y construir el futuro juntos, porque es lo único que nos puede ayudar", afirmó.

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