Khadafi y la inmigración quedan en el centro de la campaña de Sarkozy

El candidato a la reelección tuvo que salir a aclarar que el ex líder libio no financió su camino a la presidencia en 2007, pero una denuncia periodística lo compromete. En busca de los votos de la derecha, apeló a la identidad nacional.

A exactamente una semana del ballottage presidencial, el candidato a la reelección Nicolas Sarkozy luchó contra el último de una larga serie de escándalos que marcaron su mandato, y fiel a su estilo, lo hizo atacando a la prensa crítica. “Mediapart está acostumbrado a la mentira y ustedes le dan crédito a lo que dice la gente de (Muammar) Khadafi. ¿Qué es Mediapart? Es un Gabinete negro. ¿Al servicio de quién? Ustedes lo saben muy bien, al servicio de la izquierda”, respondió, molesto, ante las insistentes preguntas de los periodistas que lo seguían en su visita ayer a Toulouse. “La guerra en Libia duró ocho meses. ¿Quién libró esa guerra? ¿Quién dirigía la coalición para derrocar a Khadafi? Francia... Quizás yo haya sido el motor”, agregó, orgulloso.

Mediapart, un sitio de noticias online que demostró en los últimos años que el periodismo de investigación aún existe en Francia, había difundido durante el fin de semana un presunto documento de los servicios de inteligencia de Khadafi, en el que el entonces presidente libio aceptaba financiar con 50 millones de euros la primera campaña presidencial de Sarkozy hace cinco años. El documento da cuenta de una reunión del 6 de octubre de 2006. De los que habrían participado en ella, uno, el presidente de los Fondos Libios de Inversiones Africanas, Bachir Saleh, negó tajantemente todo, y otro, un empresario que ayudó a acercar a Khadafi con el en ese entonces futuro presidente francés, Ziad Takieddine, le dijo a Mediapart que el documento era “creíble”, y agregó el nombre de otro ministro francés, el titular del Interior, Claude Guéant.

La investigación de Mediapart no pudo confirmar si el pago se realizó o no, pero lo cierto es que esta no es la primera denuncia sobre el financiamiento de la primera campaña de Sarkozy. La justicia francesa ya investiga si la heredera del emporio de L’Oréal, Liliane Bettencourt, financió por fuera de los libros contables la exitosa campaña electoral de 2007.

La denuncia de Mediapart llegó en el peor momento para Sarkozy. Los sondeos lo dan perdedor el próximo domingo, entre cuatro y cinco puntos debajo del candidato socialista François Hollande, y sólo le quedan cinco días de campaña para ganarse a los escépticos y desilusionados que en la primera vuelta votaron por la extrema derecha. Por eso ayer en el escenario en Toulouse centró su discurso nuevamente en la inmigración y la identidad nacional. “En 1995 el gran tema era la fractura social, en 2007 fue el trabajo; en 2012, el tema son las fronteras”, sentenció frente a miles de simpatizantes. “No hablo solamente de una frontera geográfica, sino también de la frontera moral. La frontera que separa el interno de lo externo, la frontera que permite tener un hogar, un espacio de intimidad en el que podamos elegir quién entra. La frontera (…) no es otra cosa que el largo trabajo de la civilización.” <

Strauss-Kahn: el convidado de piedra

Si en la recta final a Nicolas Sarkozy lo persigue el fantasma de Muammar Khadafi, a los socialistas también los acosa un antiguo aliado: Dominique Strauss-Kahn. Después de pasar relativamente desapercibido, el ex presidente del FMI y favorito para convertirse en el próximo presidente socialista de Francia hasta hace apenas un año, reapareció en los medios. Lo hizo el viernes pasado en el diario británico The Guardian con el adelanto de un libro que cuenta su versión de la historia que terminó con su absolución del cargo de violación en una corte penal de Nueva York.

“Quizás fui políticamente ingenuo, pero simplemente no creí que fuera a ir tan lejos… No pensé que podrían encontrar algo que me parara”, aseguró el ex presidenciable. Según su versión, lo que sucedió en Nueva York –la denuncia, la detención en el aeropuerto y el juicio– fue parte de un complot orquestado por quien sería su principal rival electoral, Nicolas Sarkozy.

Sus palabras resonaron en los medios, pero ninguno de sus antiguos aliados socialistas salió a apoyarlo. De hecho, lo único que hicieron fue separar la campaña electoral de sus declaraciones. “No existe ninguna razón para que vuelva a la campaña”, aseguró ayer el candidato François Hollande.

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